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Nicarágua: 35 años después

novembro 21, 2014

SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA

La llamada de Nicaragua, 30 años después

COLECTIVO

Miércoles 29 de octubre de 2014

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El pasado 27 de septiembre nos reuníamos simultáneamente en Madrid y en Managua sendos grupos de veteranos y veteranas internacionalistas de la Nicaragua sandinista de los 80, la mayoría de los cuales no habíamos vuelto a vernos desde entonces.

El encuentro venía preparándose desde hace más de un año y se había conseguido recontactar a más de 120 internacionalistas, incluyendo brigadistas, voluntarios(as) y cooperantes del Estado español que en aquella década se unieron a otros miles, procedentes de muchos países diferentes, que atrajo entonces Nicaragua, desde la primera oleada provocada por la Cruzada Nacional de Alfabetización puesta en marcha por el gobierno sandinista poco después del triunfo revolucionario, el 19 de julio de 1979. El apasionante reto de una revolución en uno de los países más pobres del continente americano, enfrentada a la guerra de baja intensidad financiada por el imperialismo, basada en una visión no dogmática ni burocrática de la transformación social y económica, cautivó y movilizó a miles de internacionalistas, y aquella experiencia marcó nuestras vidas. Desde el Estado español fueron sucesivas las remesas de voluntarios(as) organizadas desde la red de Comités de Solidaridad con Centroamérica existentes en todo el estado, o desde sindicatos y comités de empresa, o de forma espontánea e individual, hasta la derrota electoral sandinista en el año 90. Y muchas y muchos seguimos posteriormente vinculados, bien con Nicaragua, o bien con la solidaridad y la cooperación internacional. Recordar y documentar esa experiencia es el primer motivo de este reencuentro; y además, también el reflexionar sobre qué mensaje o lección nos ofrece, 30 años después. Como primer resultado de ambos encuentros, fue aprobada la siguiente declaración.

Luis Suárez “Güiti”

Declaración internacionalista

Nos llamaron internacionalistas, brigadistas, cheles, y también cosas peores, y nos creímos aquello de que otro mundo era posible. Nos aventuramos a cruzar fronteras enigmáticas sin pensar en las posibles consecuencias de semejante temeridad. Nos atrevimos a movernos por el planeta, con la ingenuidad de pensar que las fronteras no deberían existir. Construimos puentes y no barreras, saliendo del estado español para caer, sin paracaídas, en suelo nicaragüense. Pensando en comernos el mundo, al llegar a tierra firme nos dimos cuenta que era el mundo el que se nos iba a devorar.

Atraídos por la oportunidad que se nos brindaba de participar en la construcción de una nueva sociedad, nos unimos allí a muchas otras personas que ya habían acudido desde todos los rincones del mundo para apoyar a un pueblo que se acababa de liberar de la opresión.

En la memoria de nuestra piel y de nuestra historia latía la gesta de la solidaridad internacional con la república española y contra la sublevación militar fascista, solidaridad tan generosa como en muchos casos heroica.

Estimulados, además, por nuestra reciente salida del largo túnel de la dictadura, todo contribuía a dar sentido y continuidad a una nueva movilización transfronteriza con la que construir un tejido moral, solidario y generoso que sentíamos imbatible, en apoyo a la construcción de sueños y de vidas más justas.

Llevábamos en la mochila un puñado de libros y la sana intención de enseñar al que no sabe. Pero una vez estrellados contra una realidad mucho más compleja, nos dimos cuenta que nuestros desfasados manuales nos iban a servir de poco, que nuestras ganas de enseñar se habían convertido en ganas de aprender, que la esperanza de construir un mundo nuevo chocaba con poderosos enemigos y dificultades. Un dolor profundo nos había despertado del sueño de la utopía, abriéndonos los ojos ante la tragedia de un pequeño y violentado país al que no se le permitía ni respirar. El poderoso gendarme del norte había decidido castigarle por atreverse a ser libre con una cruel guerra de baja intensidad mediante fuerza interpuesta: los mismos oligarcas y sicarios que lo habían sojuzgado durante decenios, ahora terroristas mercenarios del imperio.

Conocimos así de primera mano el sufrimiento ajeno, nos dejamos allí la piel, en algunos casos literalmente, sucumbimos ante tanta ternura entregándonos al mestizaje, cultural y, en muchos casos, también personal y familiar, con un pueblo hospitalario hasta la fraternidad. Y, en definitiva, esa vivencia nos cambió e hizo mejores.

QUIENES nos hemos hoy aquí reunido, y quienes nos han enviado su adhesión, firmantes de este manifiesto, que fuimos cooperantes, o fundamos ONGs, o que desde cualquiera de las múltiples formas de compromiso personal escribimos en Nicaragua esa gran página masiva, coral y diversa, de la solidaridad internacional de los pueblos del estado español,

Quienes seguimos siendo internacionalistas, y participamos, ya sea de forma voluntaria o profesional, en otros proyectos, con otros pueblos que en el mundo luchan por su liberación y su desarrollo,

Quienes a veces nos preguntamos si el esfuerzo valió la pena, si sirvió para algo tanta energía invertida…

DECLARAMOS que sí, que mereció la pena, que, independientemente de lo que hagan o dejen de hacer los Gobiernos, aquella alianza de los ochenta entre los pueblos del mundo y el pueblo nicaragüense fue y seguirá siendo indestructible, porque fue sellada con coraje y sudor entre la gente y por la gente.

AFIRMAMOS que ningún Gobierno podrá destruir los vínculos de solidaridad y amistad que existen entre los pueblos del estado español y Nicaragua, y que esa experiencia pionera ha de inspirarnos para tender nuestra mano a todos los pueblos, colectivos y comunidades oprimidos, donde quiera que se hallen. Muy especialmente en estos momentos, cuando desde muchos países del norte, y en particular desde nuestro gobierno, se recortan hasta la irrelevancia los fondos de cooperación, se cercena el acceso a la justicia universal, y a cambio se invierte en nuevas barreras frente a los que huyen de la pobreza, la violencia y/o la persecución política.

ANIMAMOS a nuestra sociedad a seguir escribiendo nuevas páginas de fraternidad, solidaridad y acogida con quienes sufren opresión económica, política, cultural, de género o de cualquier tipo, por muy diferentes y lejanos que sean, rechazando usar la crisis como coartada para el egoísmo y la indiferencia.

30 años después, rememoramos a todos y todas los que desde cualquier rincón del planeta lo dejaron todo para acudir a la llamada de Nicaragua, reafirmamos, con Gioconda Belli, que la solidaridad es la ternura de los pueblos, y nos comprometemos a practicar y promover el internacionalismo activo, por encima, y a pesar de, los gobiernos y los intereses nacionales.

Madrid y Managua, 27 de septiembre de 2014

Para RI Turmas MA8 e NA8. S. Milgram. Estudo sobre a Obediência

outubro 2, 2014

Um estudo clássico sobre obediência e comportamento social. Para auxiliar a leitura do texto “Modernidade e Holocausto” do Bauman.

http://www.slideshare.net/felixruizsanchez/behavioral-study-of-obedience-by-s-milgram-39816901

  • Behavioral Study of Obedience By STANLEY MILGRAM YALE UNIVERSITY This article describes a procedure for the study of destructive obedience in the laboratory. It consists ordering a naive S to administer increasingly more severe punishment to a victim in the context experiment. Punishment is administered by means of a shock generator with 30 graded switches from Slight Shock to Danger: Severe Shock. The victim is a confederate of the E. The primary dependent variable is the maximum shock the S is willing to administer before he refuses to continue further. obeyed the experimental commands fully, and administered the highest shock on the generator. off the experiment at some point after the victim protested and refused to provide further answers. procedure created extreme levels of nervous tension in some Ss. Profuse sweating, trembling, and were typical expressions of this emotional disturbance. One unexpected sign of tension–yet to be was the regular occurrence of nervous laughter, which in some Ss developed into uncontrollable The variety of interesting behavioral dynamics observed in the experiment, the reality of the situation S, and the possibility of parametric variation within the framework of the procedure, point to the further study. Obedience is as basic an element in the structure of social life as one can point to. Some system is a requirement of all communal living, and it is only the man dwelling in isolation who is not forced respond, through defiance or submission, to the commands of others. Obedience, as a determinant behavior, is of particular relevance to our time. It has been reliably established that from 1933—innocent persons were systematically slaughtered on command. Gas chambers were built, death were guarded; daily quotas of corpses were produced with the same efficiency as the manufacture appliances. These inhumane policies may have originated in the mind of a single person, but they be carried out on a massive scale if a very large number of persons obeyed orders. Obedience is the psychological mechanism that links individual action to political purpose. It is the dispositional cement that binds men to systems of authority. Facts of recent history and observation life suggest that for many persons obedience may be a deeply ingrained behavior tendency, indeed prepotent impulse overriding training in ethics, sympathy, and moral conduct. C. P. Snow (1961) importance when he writes: When you think of the long and gloomy history of man, you will find more hideous crimes have been committed in the name of obedience than have ever been committed in the name of rebellion. If that, read William Shirer’s “Rise and Fall of the Third Reich.” The German Officer Corps were brought the most rigorous code of obedience . . . in the name of obedience they were party to, and assisted most wicked large scale actions in the history of the world [p. 24]. While the particular form of obedience dealt with in the present study has its antecedents in these it must not be thought all obedience entails acts of aggression against others. Obedience serves productive functions. Indeed, the very life of society is predicated on its existence. Obedience may ennobling and educative and refer to acts of charity and kindness as well as to destruction. General Procedure A procedure was devised which seems useful as a tool for studying obedience (Milgram, 1961).
  • ordering a naive subject to administer electric shock to a victim. A simulated shock generator is 30 clearly marked voltage levels that range from 15 to 450 volts. The instrument bears verbal designations that range from Slight Shock to Danger: Severe Shock. The responses of the victim, who is a trained confederate of the experimenter, are standardized. The orders to administer shocks are given to subject in the context of a “learning experiment” ostensibly set up to study the effects of punishment memory. As the experiment proceeds the naive subject is commanded to administer increasingly intense shocks to the victim, even to the point of reaching the level marked Danger: Severe Shock. resistances become stronger, and at a certain point the subject refuses to go on with the experiment. Behavior prior to this rupture is considered “obedience,” in that the subject complies with the commands the experimenter. The point of rupture is the act of disobedience. A quantitative value is assigned subject’s performance based on the maximum intensity shock he is willing to administer before he participate further. Thus for any particular subject and for any particular experimental condition the obedience may be specified with a numerical value. The crux of the study is to systematically vary factors believed to alter the degree of obedience to the experimental commands. The technique allows important variables to be manipulated at several points in the experiment. vary aspects of the source of command, content and form of command, instrumentalities for its execution, target object, general social setting, etc. The problem, therefore, is not one of designing increasingly numerous experimental conditions, but of selecting those that best illuminate the process of obedience the sociopsychological standpoint. TABLE 1 Distribution of Age and Occupational Types in the Experiment OCCUPATIONS 20—29 years n 30—39 years n 40—50 years n PERCENTAGE OF (OCCUPATIONS) Workers, skilled, and unskilled 4 5 6 37.5 Sales, business, and white-collar 3 6 7 40.0 Professional 1 5 3 22.5 Percentage of total (Age) 20 40 40 Note.–Total N540. Related Studies The inquiry bears an important relation to philosophic analyses of obedience and authority (Arendt, Friedrich, 1958; Weber, 1947), an early experimental study of obedience by Frank (1944), studies “authoritarianism” (Adorno, Frenkel-Brunswik, Levinson, & Sanford, 1950; Rokeach, 1961), and series of analytic and empirical studies in social power (Cartwright, 1959). It owes much to the long with suggestion in social psychology, both in its normal forms (e.g., Binet, 1900) and in its clinical manifestations (Charcot, 1881). But it derives, in the first instance, from direct observation of a social the individual who is commanded by a legitimate authority ordinarily obeys. Obedience comes easily often. It is a ubiquitous and indispensable feature of social life.
  • Method SUBJECTS The subjects were 40 males between the ages of 20 and 50, drawn from New Haven and the surrounding communities. Subjects were obtained by a newspaper advertisement and direct mail solicitation. responded to the appeal believed they were to participate in a study of memory and learning at University. A wide range of occupations is represented in the sample. Typical subjects were postal high school teachers, salesmen, engineers, and laborers. Subjects ranged in educational level from had not finished elementary school, to those who had doctorate and other professional degrees. paid $4.50 for their participation in the experiment. However, subjects were told that payment was coming to the laboratory, and that the money was theirs no matter what happened after they arrived. shows the proportion of age and occupational types assigned to the experimental condition. PERSONNEL AND LOCALE The experiment was conducted on the grounds of Yale University in the elegant interaction laboratory. detail is relevant to the perceived legitimacy of the experiment. In further variations, the experiment dissociated from the university, with consequences for performance.) The role of experimenter was by a 31-year-old high school teacher of biology. His manner was impassive, and his appearance stern throughout the experiment. He was dressed in a gray technician’s coat. The victim was played year-old accountant, trained for the role; he was of Irish-American stock, whom most observers and likable. PROCEDURE One naive subject and one victim (an accomplice) performed in each experiment. A pretext had devised that would justify the administration of electric shock by the naive subject. This was effectively accomplished by the cover story. After a general introduction on the presumed relation between and learning, subjects were told: But actually, we know very little about the effect of punishment on learning, because almost no truly studies have been made of it in human beings. For instance, we don’t know how much punishment is best for learning–and we don’t know how difference it makes as to who is giving the punishment, whether an adult learns best from a younger older person than himself–or many things of that sort. So in this study we are bringing together a number of adults of different occupations and ages. And asking some of them to be teachers and some of them to be learners. We want to find out just what effect different people have on each other as teachers and learners, what effect punishment will have on learning in this situation. Therefore, I’m going to ask one of you to be the teacher here tonight and the other one to be the Does either of you have a preference? Subjects then drew slips of paper from a hat to determine who would be the teacher and who would learner in the experiment. The drawing was rigged so that the naive subject was always the teacher accomplice always the learner. (Both slips contained the word “Teacher.”) Immediately after the View slide
  • teacher and learner were taken to an adjacent room and the learner was strapped into an “electric apparatus. The experimenter explained that the straps were to prevent excessive movement while the learner being shocked. The effect was to make it impossible for him to escape from the situation. An electrode attached to the learner’s wrist, and electrode paste was applied “to avoid blisters and burns.” Subjects told that the electrode was attached to the shock generator in the adjoining room. In order to improve credibility the experimenter declared, in response to a question by the learner: the shocks can be extremely painful, they cause no permanent tissue damage.” Learning Task The lesson administered by the subject was a paired-associate learning task. The read a series of word pairs to the learner, and then read the first word of the pair along with four learner was to indicate which of the four terms had originally been paired with the first word. He communicated his answer by pressing one of four switches in front of him, which in turn lit up one numbered quadrants in an answer-box located atop the shock generator. Shock Generator The instrument panel consists of 30 lever switches set in a horizontal line. Each clearly labeled with a voltage designation that ranges from 15 to 450 volts. There is a 15-volt increment one switch to the next going from left to right. In addition, the following verbal designations are clearly indicated for groups of four switches going from left to right: Slight Shock, Moderate Shock, Strong Very Strong Shock, Intense Shock, Extreme Intensity Shock, Danger: Severe Shock. (Two switches this last designation are simply marked XXX.) Upon depressing a switch: a pilot light corresponding to each switch is illuminated in bright red; buzzing is heard; an electric blue light, labeled “voltage energizer,” flashes; the dial on the voltage swings to the right; various relay clicks are sounded. The upper left-hand corner of the generator is labeled Shock Generator, Type ZLB, Dyson Instrument Company, Waltham, Mass. Output 15 Volts—450 Volts. Details of the instrument were carefully handled to insure an appearance of authenticity. The panel engraved by precision industrial engravers, and all components were of high quality. No subject experiment suspected that the instrument was merely a simulated shock generator.1 Sample Shock Each naive subject is given a sample shock on the shock generator, prior to beginning run as teacher. This shock is always 45 volts, and is applied by pressing the third switch of the generator. The shock is applied to the wrist of the naive subject, and has its source in a 45-volt battery wired generator. This further convinces the subject of the authenticity of the generator. Shock Instructions The subject is told to administer a shock to the learner each time he gives response. Moreover–and this is the key command–the subject is instructed to “move one level higher shock generator each time the learner flashes a wrong answer.” He is also instructed to announce voltage level before administering a shock. This serves to continually remind subjects of the increasing intensity of shocks administered to the learner. Preliminary and Regular Run Pretests revealed that the procedure of reading words and administering shocks requires some practice before it can be handled smoothly. Therefore, immediately preceding regular run, the teacher is given a preliminary series of 10 words to read to the learner. There are words in the practice series (i.e., words that the learner answers correctly), so that shocks are administered for 7 of the words, with the maximum shock at 105 volts (moderate shock). Almost all subjects master View slide
  • procedure by the time the preliminary run is over. Subjects are then presented with a second list, and are told that the procedure is the same as for list; the experimenter adds, however: When you get to the bottom of the list, repeat it over again, and continue giving shocks, until the learned all the pairs correctly. The experimenter instructs the subject to, start from 15 volts and increase the shock level one step each time the learner gives a wrong answer. Feedback from the Victim In all conditions the learner gives a predetermined set of responses pair test, based on a schedule of approximately three wrong answers to one correct answer. In the experimental condition no vocal response or other sign of protest is heard from the learner until 300 is reached. When the 300-volt shock is administered, the learner pounds on the wall of the which he is bound to the electric chair. The pounding can be heard by the subject. From this point learner’s answers no longer appear on the four-way panel. At this juncture, subjects ordinarily turn to the experimenter for guidance. The experimenter instructs subject to treat the absence of a response as a wrong answer, and to shock the subject according usual schedule. He advises the subjects to allow 5—10 seconds before considering no response answer, and to increase the shock level one step each time the learner fails to respond correctly. learner’s pounding is repeated after the 315-volt shock is administered; afterwards he is not heard do his answers reappear on the four-way signal box. Experimenter Feedback At various points in the experiment the subject may turn to the experimenter advice on whether he should continue to administer shocks. Or he may indicate that he does not on. It was important to standardize the experimenter’s responses to these inquiries and reactions. If the subject indicated his unwillingness to go on, the experimenter responded with a sequence using as many as necessary to bring the subject into line. Prod 1: Please continue. or Please go on. Prod 2: The experiment requires that you continue. Prod 3: It is absolutely essential that you continue. Prod 4: You have no other choice, you must go on. The prods were always made in sequence: Only if Prod 1 had been unsuccessful, could Prod 2 the subject refused to obey the experimenter after Prod 4, the experiment was terminated. The experimenter’s tone of voice was at all times firm, but not impolite. The sequence was begun anew occasion that the subject balked or showed reluctance to follow orders. Special prods. If the subject asked if the learner was liable to suffer permanent physical injury, the experimenter said: Although the shocks may be painful, there is no permanent tissue damage, so please go on. [Followed Prods 2, 3, and 4 if necessary.]
  • If the subject said that the learner did not want to go on, the experimenter replied: Whether the learner likes it or not, you must go on until he has learned all the word pairs correctly. go on. [Followed by Prods 2, 3, and 4 if necessary.] DEPENDENT MEASURES The primary dependent measure for any subject is the maximum shock he administers before he go any further. In principle this may vary from 0 (for a subject who refuses to administer even the to 30 (for a subject who administers the highest shock on the generator). A subject who breaks experiment at any point prior to administering the thirtieth shock level is termed a defiant subject. complies with experimental commands fully, and proceeds to administer all shock levels commanded, termed an obedient subject. Further Records With few exceptions, experimental sessions were recorded on magnetic tape. photographs were taken through one-way mirrors. Notes were kept on any unusual behavior occurring during the course of the experiments. On occasion, additional observers were directed to write objective descriptions of the subjects’ behavior. The latency and duration of shocks were measured by accurate devices. Interview and Dehoax Following the experiment, subjects were interviewed; open-ended questions, projective measures, and attitude scales were employed. After the interview, procedures were undertaken assure that the subject would leave the laboratory in a state of well being. A friendly reconciliation arranged between the subject and the victim, and an effort was made to reduce any tensions that result of the experiment. Results PRELIMINARY NOTIONS Before giving an account of the experimental results, it is instructive to consider how persons predict will perform when commanded to administer powerful shocks to another person. Fourteen Yale psychology majors, were provided with a detailed description of the experimental situation. They to reflect carefully on it, and to predict the behavior of 100 hypothetical subjects. More specifically, instructed to plot the distribution of obedience of “100 Americans of diverse occupations, and ranging from 20 to 50 years,” who were placed in the experimental situation. There was considerable agreement among the respondents on the expected behavior of hypothetical subjects. All respondents predicted that only an insignificant minority would go through to the end shock series. (The estimates ranged from 0 to 3%; i.e., the most “pessimistic” member of the class that of 100 persons, 3 would continue through to the most potent shock available on the shock generator– 450 volts.) The class mean was 1.2%. The question was also posed informally to colleagues of and the most general feeling was that few if any subjects would go beyond the designation Very Shock. RESULT OF EXPERIMENT I Subjects Accept Situation With few exceptions subjects were convinced of the reality of the experimental situation, that they were administering shocks to another person, and the most potent shocks were extremely painful. In the post-experimental interview subjects were asked: “How painful to the learner
  • the last few shocks that you administered to him?” Subjects were instructed to indicate their answers printed 14-point scale ranging from “Not at all painful” to “Extremely painful.” The modal response (Extremely painful) with the mean at 13.42. Signs of Extreme Tension Many subjects showed signs of nervousness in the experimental situation, especially upon administering the more powerful shocks. In a large number of cases the degree reached extremes that are rarely seen in sociopsychological laboratory studies. Subjects were observed sweat, tremble, stutter, bite their lips, groan, and dig their fingernails into their flesh. These were characteristic rather than exceptional responses to the experiment. One sign of tension was the regular occurrence of nervous laughing fits. Fourteen of the 40 subjects definite signs of nervous laughter and smiling. The laughter seemed entirely out of place, even bizarre. uncontrollable seizures were observed for 3 subjects. On one occasion we observed a seizure violently convulsive that it was necessary to call a halt to the experiment. The subject, a 46-year-encyclopedia salesman, was seriously embarrassed by his untoward and uncontrollable behavior. post-experimental interviews subjects took pains to point out that they were not sadistic types, and laughter did not mean they enjoyed shocking the victim. Distribution of Scores It had been conjectured that persons would not, in general, agree to administer shocks beyond the level designated as Very Strong Shock. The distribution of maximum shocks experiment is shown in Table 2. The obtained distribution of scores deviates radically from the prediction. TABLE 2 Distribution of Breakoff Points VERBAL DESIGNATION AND VOLTAGE INDICATION NUMBER OF SUBJECTS FOR WHOM WAS MAXIMUM SHOCK Slight Shock 15 0 30 0 45 0 60 0 Moderate Shock 75 0 90 0 105 0 120 0 Strong Shock 135 0 150 0 165 0 180 0 Very Strong Shock
  • 195 0 210 0 225 0 240 0 Intense Shock 255 0 270 0 285 0 300 5 Extreme Intensity Shock 315 4 330 2 345 1 360 1 Danger: Severe Shock 375 1 390 0 405 0 420 0 XXX 435 0 450 26 Upon command of the experimenter, each of the 40 subjects went beyond the expected break-off subject stopped prior to administering Shock Level 20. (At this level–300 volts–the victim kicks on and no longer provides answers to the teacher’s multiple-choice questions.) Of the 40 subjects, 5 refused to obey the experimental commands beyond the 300-volt level. Four subjects administered one further shock, and then refused to go on. Two broke off at the 330-volt 1 each at 345, 360, and 375 volts. Thus a total of 14 subjects defied the experimenter. It is instructive reprint their remarks at the point of definance, as transcribed from the tape recordings: [0124] I think he’s trying to communicate, he’s knocking. . . . Well it’s not fair to shock the guy . . terrific volts. I don’t think this is very humane. . . . Oh, I can’t go on with this; no, this isn’t right. It’s an experiment. The guy is suffering in there. No, I don’t want to go on. This is crazy. [Subject refused administer more shocks.] [0123] He’s banging in there. I’m gonna chicken out. I’d like to continue, but I can’t do that to a man. sorry I can’t do that to a man. I’ll hurt his heart. You take your check. . . . No really, I couldn’t do These subjects were frequently in a highly agitated and even angered state. Sometimes, verbal at a minimum, and the subject simply got up from his chair in front of the shock generator, and indicated
  • he wished to leave the laboratory. Of the 40 subjects, 26 obeyed the orders of the experimenter to the end, proceeding to punish the until they reached the most potent shock available on the shock generator. At that point, the experimenter called a halt to the session. (The maximum shock is labeled 450 volts, and is two steps beyond designation: Danger: Severe Shock.) Although obedient subjects continued to administer shocks, did so under extreme stress. Some expressed reluctance to administer shocks beyond the 300-and displayed fears similar to those who defied the experimenter; yet they obeyed. After the maximum shocks had been delivered, and the experimenter called a halt to the proceedings, obedient subjects heaved sighs of relief, mopped their brows, rubbed their fingers over their eyes, nervously fumbled cigarettes. Some shook their heads, apparently in regret. Some subjects had calm throughout the experiment, and displayed only minimal signs of tension from beginning to Discussion The experiment yielded two findings that were surprising. The first finding concerns the sheer strength obedient tendencies manifested in this situation. Subjects have learned from childhood that it is fundamental breach of moral conduct to hurt another person against his will. Yet, 26 subjects abandon tenet in following the instructions of an authority who has no special powers to enforce his commands. disobey would bring no material loss to the subject; no punishment would ensue. It is clear from and outward behavior of many participants that in punishing the victim they are often acting against values. Subjects often expressed deep disapproval of shocking a man in the face of his objections, others denounced it as stupid and senseless. Yet the majority complied with the experimental commands. This outcome was surprising from two perspectives: first, from the standpoint of predictions made questionnaire described earlier. (Here, however, it is possible that the remoteness of the respondents the actual situation, and the difficulty of conveying to them the concrete details of the experiment, account for the serious underestimation of obedience.) But the results were also unexpected to persons who observed the experiment in progress, through mirrors. Observers often uttered expressions of disbelief upon seeing a subject administer more shocks to the victim. These persons had a full acquaintance with the details of the situation, and systematically underestimated the amount of obedience that subjects would display. The second unanticipated effect was the extraordinary tension generated by the procedures. One suppose that a subject would simply break off or continue as his conscience dictated. Yet, this is from what happened. There were striking reactions of tension and emotional strain. One observer I observed a mature and initially poised businessman enter the laboratory smiling and confident. minutes he was reduced to a twitching, stuttering wreck, who was rapidly approaching a point of collapse. He constantly pulled on his earlobe, and twisted his hands. At one point he pushed his forehead and muttered: “Oh God, let’s stop it.” And yet he continued to respond to every word of experimenter, and obeyed to the end. Any understanding of the phenomenon of obedience must rest on an analysis of the particular conditions which it occurs. The following features of the experiment go some distance in explaining the high obedience observed in the situation. 1. The experiment is sponsored by and takes place on the grounds of an institution of unimpeachable reputation, Yale University. It may be reasonably presumed that the personnel are competent and
  • The importance of this background authority is now being studied by conducting a series of experiments outside of New Haven, and without any visible ties to the university. 2. The experiment is, on the face of it, designed to attain a worthy purpose–advancement of knowledge about learning and memory. Obedience occurs not as an end in itself, but as an instrumental element situation that the subject construes as significant, and meaningful. He may not be able to see its significance, but he may properly assume that the experimenter does. 3. The subject perceives that the victim has voluntarily submitted to the authority system of the experimenter. He is not (at first) an unwilling captive impressed for involuntary service. He has taken the trouble the laboratory presumably to aid the experimental research. That he later becomes an involuntary does not alter the fact that, initially, he consented to participate without qualification. Thus he has degree incurred an obligation toward the experimenter. 4. The subject, too, has entered the experiment voluntarily, and perceives himself under obligation experimenter. He has made a commitment, and to disrupt the experiment is a repudiation of this promise of aid. 5. Certain features of the procedure strengthen the subject’s sense of obligation to the experimenter. one, he has been paid for coming to the laboratory. In part this is canceled out by the experimenter’s statement that: Of course, as in all experiments, the money is yours simply for coming to the laboratory. From this no matter what happens, the money is yours.2 6. From the subject’s standpoint, the fact that he is the teacher and the other man the learner is chance consequence (it is determined by drawing lots) and he, the subject, ran the same risk as man in being assigned the role of learner. Since the assignment of positions in the experiment was by fair means, the learner is deprived of any basis of complaint on this count. (A similar situation Army units, in which–in the absence of volunteers–a particularly dangerous mission may be assigned drawing lots, and the unlucky soldier is expected to bear his misfortune with sportsmanship.) 7. There is, at best, ambiguity with regard to the prerogatives of a psychologist and the corresponding of his subject. There is a vagueness of expectation concerning what a psychologist may require subject, and when he is overstepping acceptable limits. Moreover, the experiment occurs in a closed and thus provides no opportunity for the subject to remove these ambiguities by discussion with There are few standards that seem directly applicable to the situation, which is a novel one for most subjects. 8. The subjects are assured that the shocks administered to the subject are “painful but not dangerous.” Thus they assume that the discomfort caused the victim is momentary, while the scientific gains from the experiment are enduring. 9. Through Shock Level 20 the victim continues to provide answers on the signal box. The subject construe this as a sign that the victim is still willing to “play the game.” It is only after Shock Level victim repudiates the rules completely, refusing to answer further. These features help to explain the high amount of obedience obtained in this experiment. Many arguments raised need not remain matters of speculation, but can be reduced to testable propositions confirmed or disproved by further experiments.3
  • The following features of the experiment concern the nature of the conflict which the subject faces. 10. The subject is placed in a position in which he must respond to the competing demands of two the experimenter and the victim. The conflict must be resolved by meeting the demands of one or satisfaction of the victim and the experimenter are mutually exclusive. Moreover, the resolution must form of a highly visible action, that of continuing to shock the victim or breaking off the experiment. subject is forced into a public conflict that does not permit any completely satisfactory solution. 11. While the demands of the experimenter carry the weight of scientific authority, the demands spring from his personal experience of pain and suffering. The two claims need not be regarded pressing and legitimate. The experimenter seeks an abstract scientific datum; the victim cries out from physical suffering caused by the subject’s actions. 12. The experiment gives the subject little time for reflection. The conflict comes on rapidly. It is after the subject has been seated before the shock generator that the victim begins his protests. the subject perceives that he has gone through but two-thirds of the shock levels at the time the first protests are heard. Thus he understands that the conflict will have a persistent aspect to it, become more intense as increasingly more powerful shocks are required. The rapidity with which descends on the subject, and his realization that it is predictably recurrent may well be sources him. 13. At a more general level, the conflict stems from the opposition of two deeply ingrained behavior dispositions: first, the disposition not to harm other people, and second, the tendency to obey those we perceive to be legitimate authorities. Notes 1A related technique, making use of a shock generator, was reported by Buss (1961) for the study aggression in the laboratory. Despite the considerable similarity of technical detail in the experimental procedures, both investigators proceeded in ignorance of the other’s work. Milgram provided plans photographs of his shock generator, experimental procedure, and first results in a report to the National Science Foundation in January 1961. This report received only limited circulation. Buss reported procedure 6 months later, but to a wider audience. Subsequently, technical information and reports exchanged. The present article was first received in the Editor’s office on December 27, 1961; it resubmitted with deletions on July 27, 1962. 2Forty-three subjects, undergraduates at Yale University, were run in the experiment without payment. results are very similar to those obtained with paid subjects. 3A series of recently completed experiments employing the obedience paradigm is reported in Milgram (1964). References 1. Adorno, T., Frenkel-Brunswik, Else, Levinson, D. J., & Sanford, R. N. The authoritarian personality. York: Harper, 1950. 2. Arendt, H. What was authority? In C. J. Friedrich (Ed.), Authority. Cambridge: Harvard Univer. 1958. Pp. 81—112.
  • 3. Binet, A. La suggestibilité. Paris: Schleicher, 1900. 4. Buss, A. H. The psychology of aggression. New York: Wiley, 1961. 5. Cartwright, S. (Ed.) Studies in social power. Ann Arbor: University of Michigan Institute for Social Research, 1959. 6. Charcot, J. M. Oeuvres complètes. Paris: Bureaux du Progrès Médical, 1881. 7. Frank, J. D. Experimental studies of personal pressure and resistance. J. gen. Psychol., 1944, 64. 8. Friedrich, C. J. (Ed.) Authority. Cambridge: Harvard Univer. Press, 1958. 9. Milgram, S. Dynamics of obedience. Washington: National Science Foundation, 25 January 1961. (Mimeo) 10 Milgram, S. Some conditions of obedience and disobedience to authority. Hum. Relat., 1964, 11. Rokeach, M. Authority, authoritarianism, and conformity. In I. A. Berg & B. M. Bass (Eds.), Conformity and deviation. New York: Harper, 1961. Pp. 230—257. 12. Snow, C. P. Either-or. Progressive, 1961 (Feb.), 24. 13. Weber, M. The theory of social and economic organization. Oxford: Oxford Univer. Press, 1947. Questions for Reflection and Discussion: Note that several of the questions are similar to those asked in conjunction with Solomon Asch’s “Opinions and Social Pressure.” 1. Do you see subjects’ willingness to administer shock in the Milgram study as the behavioral or equivalent of the Nazis’ extermination of people in the death camps? Why or why not? 2. Milgram’s methods made the subjects extremely uncomfortable. Do you believe that his research ethical? Why or why not? 3. Milgram undertook his research in the late 1950s and early 1960s, before Ethics Review Committees were established. These committees weigh the value of proposed research against its potential were proposing the research to such a committee, what arguments could you make in its favor? a member of such a committee, what arguments might you make to block the research? 4. Can you think of a way in which Milgram’s research might have been conducted without deceiving subjects? 5. Milgram “debriefed” subjects after they participated in the study. That is, he explained that they really shock anyone. Debriefing is intended to protect subjects from harm. If you had participated study, which would you have found more stressful: belief that you had or had not shocked anyone? 6. How do you believe that you would have behaved if you had been a subject in Milgram’s study? you have obeyed the experimenter or refused to do so? Are you sure?
  • 7. Why is Milgram’s research considered so important in the history of psychology? Is it as important Why or why not? 8. What do you see as the message of Milgram’s study? Source Milgram, S. (1963). Behavioral study of obedience. Journal of Abnormal and Social Psychology, 378. Permission granted by Alexandra Milgram. Return to index.

RI MA8 e NA8: “Arquitetura da Destruição” de Peter Cohen (1992)

setembro 25, 2014

Não deixem de assistir. É incrível!

RI Política Interamericana. Sobre o texto do Miguel Chaia.

agosto 26, 2014

Ver as apresentações no slideshare.net

O endereço é http://www.slideshare.net/felixruizsanchez/presentations.

Felix

RI A década das cúpulas. A cúpula da criança.

agosto 14, 2014

A globalização e os “novos temas” em Relações Internacionais

Disciplina: Sociologia V “Agenda Internacional Contemporânea: abordagens sociológicas”

Curso de Relações Internacionais Faculdade de Ciências Sociais – PUCSP – 2014

Nota explicativa

  • •  Este livro se propõe descrever como e porque se formou, nas conferências sobre temas globais da década de 1990, uma agenda social planetária sob a égide da Assembléia Geral das Nações Unidas (ONU), tendo como principal elemento de ligação os direitos humanos, num contexto de desenvolvimento sustentável.

  • •  Estrutura do livro:
    Introdução: o significado da “agenda social da ONU” e seus “novos temas” a partir de 1990.
    Cúpula Mundial sobre a Criança (1990); Conferência da Nações Unidas sobre Meio Ambiente e Desenvolvimento (Rio – 92); Conferência de Viena sobre Direitos Humanos; Conferências de El Cairo (População e Desenvolvimento), Copenhague (Desenvolvimento Social), Pequim (Beijing) (Mulher) e de Istambul (Hábitat).

2

A Agenda Social Internacional em perspectiva: seus limites e avanços

As conferências denotam o abismo existente entre o que se aprovou no papel e a realidade atual. São uma referência essencial para fazer frente ao excludente e destrutivo processo de globalização sem controle do mundo pós-Guerra Fria.

3

Os “novos temas” no contexto do fim da ordem bipolar

“Tensões” na nova Ordem e o debate sobre o direito de ingerência.

• Após anos 1980 temas emergentes: controle de armamentos, narcotráfico, meio- ambiente e direitos humanos.

• “Novos temas” eram apoiados por países do Primeiro Mundo e ONGs e eram vistos com desconfiança por governos do Terceiro Mundo pelo temor às soberanias nacionais.

——————

O significado da década das conferências

• No âmbito da diplomacia multilateral muitas das regras acordadas, supostamente equânimes, sempre tenderam a privilegiar os poderosos.

• Distinção entre direito humanitário e “direito de ingerência”, aplicado desde 1981 e acelerado após 1991.

• Relançamento de uma auto- atribuída “missão civilizadora”. 

4

Cúpula Mundial sobre a Criança e seu antecedente:

A Convenção

Percepção partilhada de um mundo em processo de “revolução democrática” no Leste Europeu, em várias partes da África, da Ásia e das Américas Central e do Sul.

Contexto de dissolução do bloco socialista da Europa Oriental e de pacificação da África do Sul.

5

Antecedente: a Convenção sobre os Direitos da Criança

  • •  Um marco: a Convenção de 1989 sobre os Direitos da Criança.

  • •  Foi o primeiro tratado a regulamentar todos os direitos – civis, políticos, econômicos, sociais e culturais – de uma categoria universal de indivíduos, até então não encarados propriamente como sujeitos de direito.

  • •  Não os equipara, contudo, aos adulto nem exime os Estados, as sociedades e as famílias de suas obrigações intransferíveis.

  • •  Define as responsabilidades com o objetivo de assegurar o desenvolvimento integral da criança, tanto das instituições publicas quanto privadas.

6

Outros dispositivos da Convenção

  • •  Incumbe aos Estados:
    Propiciar direta ou indiretamente todos os direitos humanos à criança, fornecendo, além da segurança, educação e assistência básica de saúde a ela própria, liberdades civis e condições adequadas aos pais, as crianças não podem ser punidas ou discriminadas em função “da condição, das atividades, das opiniões manifestadas ou das crenças de seus pais, representantes legais ou familiares” (artigo 2, paragrafo 2°).

  • •  A convenção é bem abrangente descendo do geral ao parYcular abordando as questões de modo multimodal.

  • •  A convenção se auto-instrumentaliza para acompanhar a implementação dos seus dispositivos.

7

Cúpula Mundial sobre a Criança

Realizada em 1990 se compõe de uma Declaração e de um Plano de Ação para Estados e sociedades, organizações governamentais e não governamentais e toda a “família” do sistema Nações Unidas, em parYcular o Unicef como agência especializada com competência específica na matéria.

8

A declaração

  • •  A Declaração Mundial sobre a Sobrevivência, a Proteção e o Desenvolvimento da Criança contém 25 artigos. Os mais destacados:

  • •  Dar a cada criança um futuro melhor.

  • •  Apresenta um diagnósYco abrangente sobre a situação da infância.

  • •  Afirma que o compromisso essencial dos Chefes de Estado e de Governo é de empreender ação política “no mais alto nível” dando prioridade aos direitos da criança (artigos 18 e 19).

  • •  Ele se desenvolve num programa de dez pontos (relacionados no artigo 20), que começam pela determinação de promover a ratificação e implementação da Convenção sobre os Direitos da Criança.

  • •  Os nove pontos seguintes desse programa abrangem compromissos com relação a esforços nacionais e internacionais para oferecer melhores condições de saúde (inclusive pré-natal) e saneamento básico para erradicar a fome e a desnutrição.

9

Fortalecer o papel e a condição da mulher, para a valorização da família e em apoio a outros responsáveis pela criança, para a redução do analfabetismo e a oferta de oportunidades de educação sem discriminações de origem ou sexo.

Melhorar as condições de vida de milhões de crianças que vivem em circunstâncias particularmente difíceis. Entre as quais as vítimas do apartheid, os meninos e meninas de rua, os filhos de trabalhadores migrantes, as crianças refugiadas, flageladas e drogadas.

Sobre as crianças que trabalham, assume-se o compromisso de lutar pela abolição do trabalho infantil ilegal.
Para as crianças que se encontram em meio à situação de guerra, é feita a promessa de “tomar medidas para evitar conflitos armados”. Defende também a adoção de períodos de trégua e corredores de paz.

10

O Plano de Ação

• Os chefes de Estado e de Governo adotam um Plano de Ação com o compromisso de fornecer os recursos para fazer face a esses compromissos.

• O Plano divide-se em 3 partes:

  1. a)  Uma introdução prescritva sobre a orientação a ser seguida pelos governos nacionais, as organizações internacionais, as agências bilaterais de assistência, as organizações não governamentais, e a todos os outros setores da sociedade.

  2. b)  Ações específicas.

  3. c)  Ações deacompanhamento e avaliação nas esferas nacional einternacional.

• Definição de metas gerais, setoriais e de apoio

11

Um Balanço dos Resultados e Efeitos sobre a Agenda Social das Nações Unidas

  • •  O apelo feito pela Cúpula de 1990 pela ratificação foi extraordinariamente bem sucedido.

  • •  Em 1998 a Convenção de 1989 se havia tornado o tratado internacional de direitos humanos de maior aceitação na História, faltando a ratificação de somente dois países para alcançar a universalidade.

12

16 textos básicos de las Ciencias Sociales

agosto 10, 2014

Zoon Politikon Mx

textos basicos CS

El regreso a clases implica muchos más gastos que útiles escolares y ropa, por eso, en apoyo a la economía de los estudiantes (y sus padres), Zoon Politikon México les trae 16 textos básicos del estudio de las ciencias sociales para que no tengas pretexto en este vertiginoso regreso a clases:

1. La República, de Platón;
2. La Política, de Aristóteles;
3. El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo;
4. El contrato social, de Rousseau;
5. El Leviatán, de Thomas Hobbes;
6. Del espíritu de las leyes, de Montesquieu;
7. La democracia en América, de Alexis de Toqueville;
8. El Capital,  de Karl Marx  Tomo I / Tomo II / Tomo III
9. La riqueza de las naciones, de Adam Smith;
10. Teoría general de la Ocupación, el Interés y el Dinero, de John Maynard Keynes;
11. Discurso sobre el espíritu…

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RI MA8 e NA8 – Programa 2/2014

agosto 8, 2014

SOCIOLOGIA V: Agenda Internacional Contemporânea: as abordagens sociológicas
2º Semestre/2014

Ementa: Avaliação das causas sociais e das formas políticas como a sociedade mundial vem enfrentando alguns dos principais problemas globais como a crise ecológica, o crescimento da desigualdade econômica entre Sul e Norte, o aumento da intolerância entre grupos sociais e as chamadas catástrofes humanitárias.

Conteúdo Programático:
No contexto da globalização e da emergência de uma sociedade mundial, o curso pretenderá discutir como essa sociedade vem enfrentando no plano da agenda internacional alguns dos chamados “novos temas”: a crise ecológica, a defesa de direitos humanos universais, as migrações internacionais e o crescimento da intolerância, o drama dos refugiados e deslocados internos nas guerras civis e o combate à pobreza e à fome, bem como o desafio de prover uma proteção maior às crianças e mulheres. Na análise dos atores políticos envolvidos nesse cenário internacional, o curso enfatizará o papel dos novos atores da sociedade civil mundial, como as organizações não-governamentais, os movimentos sociais e redes de movimentos, suas formas de atuação e os princípios que os norteiam.

Cronograma das Aulas:

1ª Semana: Apresentação do Curso, Bibliografia, formas de Avaliação

2ª Semana: A Globalização e os “novos temas em Relações Internacionais”: A globalização faz com as questões referentes à crise ecológica, aos direitos humanos e ao combate à pobreza se tornem temas internacionais. O enfraquecimento dos Estados-Nação e o surgimento de uma sociedade mundial. Retrocessos no século XXI?
Bibliografia:
Lindegren Alves, J.A., Relações Internacionais e Temas Sociais: A Década das Conferências, cap. 2, “Os “novos temas” e a cúpula precursora sobre a criança”, págs. 43 a 59.
______________, J.A., ____________. J.A., Os Direitos Humanos na Pós-Modernidade, cap. 3: Cidadania, Direitos Humanos e Globalização, pags.43 à 65.
Mignolo, Walter. Os esplendores e as misérias da “ciência”: colonialidade, geopolítica do conhecimento e pluri-versalidade epistêmica. In Sousa Santos, Boaventura de (org.). Conhecimento Prudente para uma vida decente, São Paulo, Cortez, 2006.

3ª Semana: A sociedade mundial e o enfrentamento da Crise Ecológica: As Conferências sobre Desenvolvimento Sustentável de 1972, 1992, 2002 e Rio+20 e os Tratados Multilaterais sobre Meio Ambiente; avanços e recuos
Bibliografia:
Lindgren Alves, J.A., Relações Internacionais e Temas Sociais: A Década das Conferências, cap.3, “A Rio-92 como conferência social”, pags.59 à 77.
Porto-Gonçalves, C.W., Sustentando a Insustentabilidade, (documento digital)

4ª Semana: Abordagens sociológicas da crise ambiental: Sociologia do Risco e Politização das Tecnologias
A modernidade como gênese da atual crise ecológica: as características do conhecimento, da sociedade e do Estado na era da sociedade de risco. Conhecimento, Tecnologia e Meio Ambiente nas negociações internacionais: ADPIC, CDB, Protocolo de Cartagena e Convenção de Estocolmo.
Bibliografia Básica:
Beck, Ulrich, Sociedade de Risco: rumo a outra modernidade, cap.1, “Sobre a lógica da distribuição de riqueza e da distribuição de riscos”, págs. 23 a 60.
Lisboa, Marijane V., Cultura e natureza: o que o sofware tem a ver com os transgênicos? em Pretto, Nelson de Luca e Silveira, Sérgio Amadeu (orgs.) “Além das Redes de Colaboração”: internet, diversidade cultural e tecnologias do poder”, EDUFBA, Salvador, 2008.

5ª Semana: Justiça Ambiental no marco das relações internacionais: O conceito de dívida ecológica, e efeitos da globalização sobre a crise ambiental
Bibliografia Básica:
Alier, Joan Martinez, O Ecologismo dos Pobres, capítulo: A dívida ecológica, pag. 287-333.
Porto-Gonçalves, Walter, A Globalização da Natureza e a Natureza da globalização”, Parte I, pág. 38 à 52 e Parte II, pág.59 à 76.

6ª Semana: Etnias, grupos minoritários, nacionalismos, conflitos urbanos e direitos humanos: as complicadas relações entre cidadania, direitos humanos e Estados Nação.
Bibliografia Básica:
Arendt, Hanna, Origens do Totalitarismo, Parte II, cap.5, “O declínio do Estado-nação e o fim dos direitos do homem” págs. 330 à 339.
Wacquant, Löic. Os condenados da cidade, Rio de Janeiro, Revan/IPPUR, 2001. Prólogo e Parte II. “Cinturão Vermelho e cinturão negro: América do Norte e França em comparação”.
Lindgren Alves, J.A., Os Direitos Humanos na Pós-Modernidade, cap. 10: “Direitos Humanos na Conjuntura Presente: Esboroamento sem Recuperação?”, págs.205 à 218, e Cap. 11:” Conclusão: O que sobrou dos Direitos Humanos”, págs.210 à 246.

7ª Semana: A invasão dos bárbaros do Sul: as grandes migrações na era do capitalismo, causas sociais das migrações do Sul para o Norte, os equívocos das políticas migratórias de contenção, o crescimento do racismo contra imigrantes e a emigração brasileira.

BibliografIa Básica:
Castles, Stephen. La era de la migración, Movimientos internacionales de población en el mundo moderno. Mexico, Universidad de Zacatecas, 2004.
Sayad, Abdelmalek, A Imigração ou os Paradoxos da Alteridade, Cap. 9, “A Ordem da Imigração na Ordem das Nações”, págs. 265 à 286.
Sassen, S., Contrageografias da Globalização: A feminização da sobrevivência, em TRABALHO DOMÉSTICO E DE CUIDADO.
Mármora, Lelia, Políticas de Migraciones en America Latina: Las Respuestas Gubernamentales y de la Sociedade civil em la Decada de los 90, em MIGRAÇÕES INTERNACIONAIS: CONTRIBUIÇÕES PARA POLÍTICAS, págs. 33 a 44.
Waqcquant, Löic. Las cárceles de la miseria, Madrid, Editorial Ensayo, 2000.

8ª Semana: Guerras civis e conflitos étnicos no pós-Guerra Fria: a intensificação dos conflitos militares na periferia do mundo desenvolvimento. Genocídios e “massacres administrativos”.
Bibliografia Básica:
Sémelin, Jacques, Purificar e Destruir; usos políticos dos massacres e dos genocídios, Capítulo III: Contexto Internacional, guerra e mídia, págs.157 a 231.
Munanga Kabengelê, África: Trinta Anos de Processo de Independência, “Dossiê África/Brasil, Revista da O, nr.18.
Lindgren Alves, J.A., Os Direitos Humanos na Pós-Modernidade, cap. 6, “A Conferência de Durbhan contra o Racismo e a Responsabilidade de Todos”, págs. 113 à 141.
Rufin, Jean Christophe, O Império e os Novos Bárbaros, Cap.5, O direito à guerra para todos”, págs. 97 à 105.

9ª Semana: Refugiados, Deslocados Internos, “Refugiados Ambientais”, Direitos Humanos, Direitos Humanitários e Ajuda Humanitária: o drama dos refugiados e deslocados internos, o conflito entre a soberania nacional e os direitos humanos universais, o direito de ingerência e a atuação dos órgãos internacionais e das entidades humanitárias. O caso dos refugiados ambientais.
Bibliografia Básica:
Jean, F., The Plight of the World’s Refugees em “World in Crisis”, MSF, págs.42 à 57.
Guest, Ian e Bouchet-Saulnier, F, International Law and Reality: The Protection Gap em World in Crisis, MSF, PÁGS.79 à 100.
Marcolini, Adriana, As Perspectivas para os Refugiados no Século XXI, em REFUGIADOS:REALIDADE E PERSPECTIVAS, págs.197 a 210.
Castles, S., Citizanship and migration. Globalization and the politics of belonging. London, Macmillan Press.

10ª Semana: A gênese da fome no Sul: integração no mercado mundial, acesso à terra e êxodo rural. Bibliografia Básica:
Ziegler, Jean. Destruição em massa. Geopolítica da fome. São Paulo, Cortez Editora, 2013.
Davis, M., Holocaustos Coloniais, “Notas sobre Definições” e Parte IV: “A Ecologia da Fome”, Capítulo 9, “As Origens do Terceiro Mundo”, págs. 287 à 321.
Sen, Armatya, Desenvolvimento com Liberdade, cap.7 “Fomes Coletivas e outras Crises”. Pág.188 a 220.
Shiva, Vandana, Monoculturas da Mente, págs.21 à 85

11ª Semana: A questão do crescimento populacional, fome, direitos reprodutivos e a situação das mulheres: o acesso aos alimentos, políticas de segurança alimentar e políticas de controle da natalidade.
Bibliografia Básica:
Sen, Amartya, Desenvolvimento como Liberdade, cap.9. “População, Alimento e Liberdade”.
Lindgren Alves, Relações Internacionais e Temas Sociais, Cap. 5 “A Conferência de Cairo sobre População e Desenvolvimento e o Paradigma de Huntington, pags.149 a 181.
Lindgren Alves, Relações Internacionais e Temas Sociais, Cap.7, “A Conferência de Beijing e os fundamentalismos”, págs.211 a 245.

12ª Semana: Repensando os rumos da Humanidade

Bibliografia Básica:
DUPAS, G., o Mito do Progresso em NOVOS ESTUDOS:CEBRAP, nº 77, março de 2007.

13ª Semana: Seminários

14ª Semana: Seminários

15ª Semana: Seminários

16ª Semana: Seminários

17ª Semana: Conclusão do Curso. Avaliação do Curso

Metodologia: o Curso constituirá de aulas expositivas e debates sobre textos indicados para leitura, bem como de seminários realizados por grupos de alunos.

Avaliação: A avaliação será composta pela nota coletiva e individual da apresentação oral do seminário e do trabalho escrito entregue ao fim do curso. Caso os alunos não obtenham avaliação suficiente para serem aprovados, poderão realizar prova final versando sobre o conjunto do conteúdo do curso.

“Entre rios” a história da urbanização de São Paulo

junho 21, 2014

Michael Lowy. 10 Teses sobre o fascismo hoje.

junho 17, 2014

RESUMO O resultado das eleições para o Parlamento Europeu, no fim de maio, registrou na prática o fortalecimento dos partidos de extrema direita no continente. Para sociólogo, discurso com que esquerda explica o crescimento do fascismo pela via da crise econômica reduz fenômeno e deixa de lado suas raízes históricas.

*

1. As eleições europeias confirmaram uma tendência observada já há alguns anos na maior parte dos países do continente: o crescimento espetacular da extrema direita. Esse é um fenômeno sem precedente desde os anos 1930. Em muitos países, essa corrente obtinha entre 10 e 20%. Hoje, em três países (França, Inglaterra e Dinamarca), ela já atinge entre 25 e 30% dos votos. Na verdade, sua influência é mais vasta do que seu eleitorado: ela contamina com suas ideias a direita “clássica” e até mesmo uma parte da esquerda social-liberal. O caso francês é o mais grave; o avanço da Frente Nacional ultrapassa todas as previsões, mesmo as mais pessimistas. Como escreveu o site Mediapart em um editorial recente: “São cinco para meia-noite”.

2. Essa extrema direita é muito diversa, podendo-se observar uma vasta gama que vai desde os partidos abertamente neonazistas -como o Aurora Dourada grego- até as forças burguesas perfeitamente integradas no jogo político institucional, como a suíça UDC (União Democrática de Centro). O que eles têm em comum é o nacionalismo excessivo, a xenofobia, o racismo, o ódio contra imigrantes –principalmente “extraeuropeus”– e contra ciganos (o mais velho povo do continente), a islamofobia e o anticomunismo. A isso pode-se acrescentar, em muitos casos, o antissemitismo, a homofobia, a misoginia, o autoritarismo, o desprezo pela democracia e a eurofobia. Quanto a outras questões –por exemplo, ser a favor ou contra o neoliberalismo ou a laicidade– a corrente se mostra mais dividida.

3. Seria um erro acreditar que o fascismo e o antifascismo são fenômenos do passado. É evidente que hoje não se encontram mais partidos de massa fascistas comparáveis ao NSDAP (Partido Nacional-Socialista dos Trabalhadores Alemães) dos anos 1930, mas já nessa época o fascismo não se resumia a um único modelo: o franquismo espanhol e o salazarismo português eram bem diferentes do modelo italiano ou do alemão.

Parte importante da extrema direita europeia hoje tem matriz diretamente fascista e/ou neonazista: é o caso do grego Aurora Dourada, do húngaro Jobbik, dos ucranianos Svoboda e Pravy Sektor etc.; mas isso vale também, sob outro aspecto, para a Frente Nacional, o FPÖ (Partido da Liberdade Austríaca), o belga Vlaams Belang (Interesse Flamengo) e outros, cujos quadros fundadores tiveram ligações estreitas com o fascismo histórico e com as forças de colaboração com o Terceiro Reich.

Em outros países -Holanda, Suíça, Inglaterra, Dinamarca- os partidos de extrema direita não têm origem fascista, mas partilham com os primeiros o racismo, a xenofobia e a islamofobia.

Um dos argumentos que demonstrariam que a extrema direita mudou e não teria mais muito a ver com o fascismo é sua aceitação da democracia parlamentar e da via eleitoral para chegar ao poder. Lembremos que um certo Adolf Hitler chegou à Chancelaria por uma votação legal do Reichstag (Parlamento alemão) e que o marechal Pétain foi eleito chefe de Estado pelo Parlamento francês. Se a Frente Nacional chegasse ao poder por meio de eleições –uma hipótese que infelizmente não se pode descartar– o que restaria da democracia na França?

4. A crise econômica que castiga a Europa desde 2008 favoreceu, portanto, de maneira predominante (com exceção do caso da Grécia), mais a extrema direita do que a esquerda radical. A proporção entre as duas forças está totalmente desequilibrada, contrariamente à situação europeia dos anos 1930, que via, em diversos países, um crescimento paralelo do fascismo e da esquerda antifascista.

A extrema direita atual, sem dúvida, se aproveitou da crise, mas isso não explica tudo: na Espanha e em Portugal, dois dos países mais atingidos pela crise, a extrema direita continua marginal. E na Grécia, ainda que o Aurora Dourada tenha crescido exponencialmente, segue retumbantemente derrotado pelo Syriza, coalizão da esquerda radical. Na Suíça e na Áustria, países poupados pela crise, a extrema direita racista ultrapassa com frequência os 20%. É preciso, então, evitar as explicações economicistas que a esquerda vem propondo.

5. Fatores históricos têm sem dúvida o seu papel: uma grande e antiga tradição antissemita em certos países; a persistência de correntes colaboracionistas desde a Segunda Guerra Mundial; a cultura colonial, que impregna as atitudes e os comportamentos muito depois da descolonização -não somente nos antigos impérios, mas em quase todos os países da Europa. Todos esses fatores estão presentes na França e contribuem para explicar o sucesso do lepenismo.

6. O conceito de “populismo”, empregado por alguns cientistas políticos, pela mídia e mesmo por uma parte da esquerda, não é de modo algum capaz de dar conta do fenômeno em questão, servindo apenas a semear a confusão. Se na América Latina, desde os anos 1930 até os 1960, o termo correspondia a algo relativamente preciso –o varguismo, o peronismo etc.–, seu uso na Europa a partir dos anos 1990 é cada vez mais vago e impreciso.

O populismo é definido como “uma posição política que está do lado do povo contra as elites”, o que é válido para quase qualquer movimento ou partido político. Esse pseudoconceito, aplicado aos partidos de extrema direita, leva, voluntariamente ou não, a legitimá-los, a torná-los mais aceitáveis, e até mesmo simpáticos –quem não é a favor do povo contra as elites?–, evitando cuidadosamente os termos que contrariam: racismo, xenofobia, fascismo, extrema direita. “Populismo” também é utilizado de maneira deliberadamente mistificadora por ideólogos neoliberais para amalgamar a extrema direita e a esquerda radical, caracterizadas como “populismo de direita” e “populismo de esquerda”, opondo-as aos políticos liberais, à Europa etc.

7. A esquerda, todas as tendências reunidas –com poucas exceções–, tem subestimado cruelmente o perigo. Ela não viu chegar a “vague brune”1 e, por isso, não achou necessário tomar a iniciativa de uma mobilização antifascista. Para algumas correntes da esquerda, a extrema direita é apenas um subproduto da crise e do desemprego, e é contra essas causas que é preciso lutar, e não contra o fenômeno fascista em si. Esses argumentos tipicamente economicistas desarmaram a esquerda diante da ofensiva ideológica racista, xenófoba e nacionalista da extrema direita.

8. Nenhum grupo social está imune à “peste brune”. As ideias da extrema direita, em particular o racismo, contaminaram um bom contingente, não só de pequenos-burgueses e desempregados como também da classe trabalhadora e da juventude. No caso francês, isso é particularmente chocante. Essas ideias não têm nenhuma ligação com a realidade da imigração: o índice de votação na Frente Nacional, por exemplo, é especialmente alto em algumas regiões rurais em que nunca se viu um só imigrante. E os imigrantes ciganos, que foram recentemente objeto de uma onda de histeria racista bastante impressionante –com a indulgente participação do então ministro “socialista” do Interior, Manuel Valls–, são menos de 20 mil em todo o território francês.

9. Outra análise “clássica” da esquerda sobre o fascismo é a que o explica como um instrumento do grande capital para esmagar a revolução e o movimento trabalhador. Bom, como hoje o movimento trabalhador está muito enfraquecido e o perigo revolucionário inexiste, o grande capital não tem interesse em sustentar movimentos de extrema direita, então a ameaça de uma ofensiva “brune” não existe. Trata-se, mais uma vez, de uma visão economicista, que não abarca a autonomia própria aos fenômenos políticos -os eleitores podem escolher um partido que não tem a simpatia da grande burguesia- e que parece ignorar que o grande capital pode se acomodar em todos os tipos de regimes políticos, sem muitas preocupações.

10. Não há receita mágica para combater a extrema direita. É preciso se inspirar, mantendo certa distância crítica, nas tradições antifascistas do passado; mas é preciso também saber inovar para responder às formas atuais do fenômeno. Há que saber combinar iniciativas locais com movimentos sociopolíticos e culturais individuais solidamente organizados e estruturados, em escala nacional e continental. É possível chegar a uma unidade pontual de todo o espectro “republicano”, mas um movimento antifascista organizado só será eficaz e confiável se impelido por forças externas ao consenso neoliberal dominante. Trata-se de uma luta que não pode se limitar às fronteiras de um país, mas deve se organizar em escala europeia. O combate ao racismo, e a solidariedade a suas vítimas, é um dos componentes essenciais dessa resistência.

Nota:
1. “Vague brune”, onda marrom, é como vem sendo chamada, na França, a expansão fascista. A expressão deriva de “peste brune”, praga marrom, nome dado pelos franceses ao nazismo durante a Segunda Guerra, em referência à cor do uniforme dos soldados do Reich.

MICHAEL LÖWY, 76, é sociólogo. O texto publicado nesta edição estará no próximo número da revista “Margem Esquerda” (Boitempo).

ÚRSULA PASSOS, 26, é jornalista da Folha.

Sobre o MTST II

junho 9, 2014


A estratégia de Boulos e a hesitação de Dilma
Antonio Martins, Outras Palavras, 06-06-2014.

Um golpe de sorte e alguma capacidade de enxergar cenários. Graças a estes fatores, Guilherme Boulos – coordenador nacional do Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto (MTST) – abriu (5/6) a série de entrevistas em vídeo que Outras Palavras fará, em parceria com o Estúdio Fluxo, sobre temas nacionais e internacionais relevantes [a entevista pode ser vista, na íntegra, aqui]. O MTST é a bola da vez, na grande onda de mobilizações sociais iniciada em junho do ano passado. Na quarta-feira (4/6), mobilizou 25 mil pessoas, pelo direito a moradia. Rodeou o “Itaquerão”, onde, em seis dias, começa a Copa do Mundo.

Articula-se em todo o país. Em São Paulo, ocupou enormes terrenos urbanos, antes entregues à especulação imobiliária. Neles vivem (acampados em tendas), organizam-se e se politizam cerca de 30 mil pessoas. O queBoulos expôs, na entrevista a Bruno Torturra (do Fluxo) e a mim, é essencial para compreender a potência atual do movimento. Também ajuda a compreender os limites que o governo Dilma impôs a si próprio – e a necessidade de rompê-los.

Três características centrais distinguem o MTST, na vasta galáxia de movimentos que se enxergam como herdeiros das jornadas de junho. A primeira é a ênfase no trabalho de base, consequência de uma avaliação particular sobre a conjuntura política do Brasil. Ao contrário de muitos, os sem-teto não julgam que estejamos às vesperas de derrubar a ordem capitalista. Reconhecem a importância dos protestos do último ano – mas também seus limites. Grandes transformações, adverte Boulos, só são possíveis com envolvimento ativo das maiorias. Não basta convencer pequenos grupos, os “60 ou 70 mil mais mobilizados”. A fase, portanto, não é de enfrentamentos abertos, mas de “acumular forças”.

Terminada a fase dos grandes protestos, em julho de 2013, as ruas esvaziaram-se. Alguns grupos tentaram compensar este vazio radicalizando artificialmente as manifestações – o que as desgastou junto a parcela crescente da população. Os sem-teto adotaram outra tática. Preferiram voltar-se para as periferias. Lá, prossegue o líder do movimento, deu-se algo que nem as classes médias, nem a mídia, enxergaram. O desconforto provocado pela especulação imobiliária converteu-se em desejo de agir. A vitória na redução da tarifa de ônibus “funcionou como gatilho: sinalizou que a luta social poderia alcançar conquistas”, diz Boulos.

“Não fomos nós que estimulamos as ocupações de terrenos. Era a população que nos procurava”, prossegue ele. Criado há quinze anos – em seu início, como uma espécie de “braço urbano” do MST –, o MTST havia acumulado experiência para atender ao chamado. Ao invés de se lançar a enfrentamentos egoicos com a polícia (e as vitrines de bancos…), articulou desejos coletivos. O resultado apareceu rapidamente.

No final de novembro começava, na Zona Sul de São Paulo, a Ocupação Nova Palestina. Reuniu 8 mil famílias e tem mais 2 mil na lista de espera. São “trabalhadores em busca de alternativa ao aluguel, que passou em poucos anos de R$ 300 para R$ 800, sem que o salário tenha subido de modo proporcional, explica o líder dos sem-teto. Têm, nas ocupações, uma escola. Organizam-se em Grupos de Trabalho, para cuidar da alimentação, segurança e limpeza. Realizam assembleias periódicas. Debatem e agem. Em 29 de abril, ocuparam a Câmara dos Vereadores, para exigir que o Plano Diretor de São Paulo ampliasse a possibilidade de criar Zonas Especiais de Interesse Social (ZEIS) para construção de moradias populares.

A segunda característica distintiva do MTST é sua postura diante do poder. Depois de junho, e a exemplo do que ocorre entre movimentos como o Occupy e os Indignados espanhois, tornaram-se frequentes, nas manifestações brasileiras, ataques genéricos contra o Estado. Seriam todos os governantes iguais? Estaríamos num momento em que é possível nos voltar contra eles em bloco?

O MTST tem uma visão diferente – e bastante sofisticada. Boulos vê o Brasil num impasse. Durante dez anos, diz ele, os governos Lula e Dilma ampliaram direitos sociais sem incomodar os poderosos: “o bolo crescia, era possível aumentar a fatia de todos”. Nos últimos anos, a receita desandou. Num cenário internacional mais difícil – inclusive com desaceleração da China, hoje principal importadora de produtos brasileiros –, a economia está estagnada. Seria hora “da redistribuição efetiva de renda” e de “mudanças estruturais”, como a Reforma Política e a Reforma Tributária.Dilma hesita, temerosa de romper os laços do governo com setores do grande capital – banqueiros, empreiteiras, indústria automobilística, por exemplo. A ponto de o líder dos sem-teto ter dito, na entrevista, que não considera de esquerda o atual governo.

Isso não o leva, porém, a igualar o PT aos partidos que representam as velhas elites. Coerente com sua estratégia de acumular forças, Boulos busca coroar a impressionante onda de mobilizações dos sem-teto com uma vitória. Ainda que seja parcial, sabe ele, esta conquista pode ter enorme efeito simbólico. Significará interromper a maré de especulação imobiliária, segregação social e alta opressiva dos preços, que marca as metrópoles brasileiras desde a virada do século.

E aqui surge o terceiro traço particular deste movimento que mantém acesa a chama das jornadas de junho. Ele não se limita a criticar a Copa do Mundo, nem a fazer reivindicações genéricas e intangíveis (“Se não tiver direitos, não vai ter Copa”). Formulou uma pauta concreta de exigências. Ela é, ao mesmo tempo, viável e transformadora. Por isso, coloca o governo Dilma não diante de uma crítica retórica (ainda que estridente…), mas em face de um dilema real.

São três os pontos que o MTST persegue, para que o governo sinalize que o legado da Copa não se limitará a um punhado de obras e milhares de desalojados. Primeiro, um controle público dos preços dos aluguéis urbanos. É algo que interessa tanto ao sem-teto quanto à classe média. “Já houve no Brasil – frisa Boulos – inúmeras leis de regulação das relações entre proprietários e inquilinos. A primeira delas veio no início do século passado, em resposta à greve geral de 1917, em São Paulo. A liberdade total para especular veio dos governos neoliberais e foi mantida, até o momento, por Lula e Dilma. Está na hora de revê-la, o que exige uma nova lei.

As duas reivindicações seguintes são o fim da atual onda de despejos (o MTST quer instalar, na secretaria de Direitos Humanos do governo federal, uma comissão que acompanhe as decisões judiciais contra moradores, dê visibilidade a seu caráter muitas vezes absurdo e permita abrir negociações) e uma mudança substancial no programa Minha Casa, Minha Vida. Aqui, entram aspectos que a população desconhece.

Em seu formato atual, explica Boulos, o programa é um prêmio para as empreiteiras e o mercado imobiliário, muito mais que para as populações sem casa. Foi concebido na esteira da crise financeira de 2008, que ameaçava destroçar o setor de construção no Brasil. Suas regras primitivas denunciam esta deformação.

A empresa que ergue um conjunto habitacional é remunerada, pelo governo federal, por apartamento entregue – não importando qualidade, tamanho ou localização. São R$ 76 mil por unidade, a partir de 39m². Não há estímulo algum para oferecer espaço mais amplo (as famílias são muitas vezes numerosas) ou prédios próximos à infra-estrutura do centro. Vigora a lei da selva. Quando mais barato o terreno (portanto, mais distante e sem benfeitorias), e mais rude a construção, maiores serão os lucros do empresário. Não por acaso, até os grupos gigantescos que empreitam obras públicas – como Camargo Corrêa e Oderbrecht – abriram um ramo no Minha Casa, Minha Vida.

O MTST quer um critério menos tosco. Por que não estabelecer faixas de remuneração aos construtores, segundo a localização do conjunto habitacional, tamanho e qualidade da obra?

Por que não quebrar o quase-monopólio das construtoras, abrindo espaço para que os próprios movimentos sociais construam as habitações? Um conjunto que os sem-teto erguem no momento, na Grande S.Paulo, terá apartamentos de 63m² e três dormitórios. Porém, pelas regras atuais, as construtoras privadas têm 66 vezes mais recursos federais, do Minha Casa, Minha Vida, que os movimentos por habitação.

Boulos reconhece: o governo federal não tem como resolver, até a Copa, a questão dos alugueis. Pode fazer sinalização. Por exemplo, anunciando uma Medida Provisória, ou Projeto de Lei. Mas em relação aos despejos, e às mudanças no Minha Casa, Minha Vida, há espaço. Que pesará mais, para Dilma? A possibilidade de abrir diálogo com um movimento social emergente, cujas reivindicações expressam parte do resgate da dívida social brasileira? Ou o compromisso com o círculo de interesses que gira em torno de empreiteiras, políticos e lobbies?

Na manhã desta sexta-feira (6/6), o MTST anunciou que suspendera a manifestação marcada para diante do Estádio do Morumbi (São Paulo), onde o Brasil enfrenta, esta tarde, a Sérvia, no último amistoso antes da Copa. É um voto de confiança no governo, com quem seguem as negociações. Mas não uma desistência. A Copa começa em menos de uma semana. Qual será a sinalização de Dilma? O projeto lulista considera a hipótese de um passo adiante? Ou será necessário superá-lo, a partir de longo trabalho de base, para vencer também o impasse em que o Brasil se meteu?

MTST, o novo protagonista
O Movimento dos Trabalhadores Sem Teto cresce diante da especulação imobiliária e comanda os protestos mais relevantes do País.
Piero Locatelli, CartaCapital, 09-06-2014.

Há cinco anos, Wilson Barbosa saiu de Oeiras, Piauí, para trabalhar em São Paulo. Na época, o então faxineiro pagava 350 reais para alugar a casa onde morava com a esposa e dois filhos no extremo da zona leste. Hoje, com 30 anos, trabalha como porteiro de um prédio e recebe um salário maior. Mesmo assim, não consegue mais pagar a locação de um imóvel. “Eu ganho 1.015 reais como porteiro, e 600 vão para o aluguel. Tenho de pagar uma pessoa para olhar um filho, aí são mais 200 reais. Além disso, tem a van para ir à escola. Assim fica difícil, mesmo com a ajuda da minha esposa, que trabalha em uma lanchonete.”

Espremido pelo aumento do custo de vida, Barbosa soube da ocupação de um terreno abandonado na zona leste da cidade pelo Movimento dos Trabalhadores Sem Teto (MTST). Lá, ergueu um barraco e agora tenta conseguir um lugar para morar. O piauiense é um dos milhares de cidadãos que tiveram contato com o movimento pela primeira vez no último ano. Nas ocupações, a reportagem de CartaCapital conversou com dezenas de desalojados em situações parecidas.

Com a adesão de desafortunados como Barbosa, o MTST fez as maiores manifestações na cidade desde junho do ano passado. Durante os rolezinhos, quando jovens eram impedidos de entrar em shoppings, eles protestaram diante dos centros de compra. Também interditaram ruas dezenas de vezes e realizaram marchas com mais de 20 mil militantes. E o Plano Diretor de São Paulo, a lei que regula como e para onde a cidade deve crescer, só caminha graças aos persistentes protestos do grupo em frente à Câmara de Vereadores. Além disso, milhares de famílias ocuparam cinco terrenos na periferia.

O movimento atribui o fôlego e a atenção sem precedentes a dois motivos: um diálogo constante com a população e o agravamento dos problemas urbanos. “Boa parte dos movimentos populares e organizações de esquerda deixou de fazer o trabalho pela base. E isso é o feijão com arroz, o que precisa ser feito para acumular força”, diz Guilherme Boulos, coordenador do movimento. “O crescimento econômico na década de 2000, na era ‘lulista’, trouxe um efeito colateral perverso: a especulação imobiliária.” Para Boulos, isso ocorreu pelo crescimento ter se baseado no crédito e em estímulos às empresas de construção civil, com o Minha Casa Minha Vida, e pesada, com o Programa de Aceleração do Crescimento. “Por não haver controle desse mercado, a consequência é o aumento da especulação, do valor dos aluguéis e a expulsão de moradores para lugares cada vez mais distantes.”

São Paulo é onde esse problema é mais agudo no País e, consequentemente, em que mais se concentram as ações do movimento. Dados da Fundação João Pinheiro, conveniada ao Ministério das Cidades, revelam que a cidade tem o maior déficit habitacional do País, de 700 mil unidades. A situação paulistana tem se tornado ainda mais crítica nos últimos anos. Segundo o Secovi-SP, sindicato patronal do setor imobiliário, o preço do aluguel em Itaquera, zona leste, subiu 140% nos últimos cinco anos. Naquela região, o movimento fez sua ação mais chamativa onde Barbosalevantou seu barraco, a ocupação Copa do Povo, localizada a 4 quilômetros do estádio-sede da abertura da Copa do Mundo.

O movimento critica os impactos gerados pela Copa, as remoções, os estímulos às construtoras e as consequências das obras. As ações do MTST não usam o slogan Não Vai Ter Copa, mas sim Copa Sem Povo, Tô na Rua de Novo. O Mundial fez crescer a especulação urbana e a segregação na cidade. Seria, portanto, um momento para lutar por direitos dos trabalhadores.

A ideia de batizar a ocupação com um nome relacionado ao evento foi bem-sucedida. Hoje são 5 mil famílias no lugar, em sua maioria recém-chegadas ao movimento. O local é organizado seguindo regras de um regimento interno votado pelos moradores. Os banheiros e as cozinhas são coletivos, o uso de drogas e bebidas em locais abertos é proibido e brigas ou qualquer tipo de preconceito podem levar à expulsão. O comércio não é autorizado, o que faz vendedores de cachorro-quente e bebidas se instalarem ao redor da ocupação.

Os barracos da ocupação não devem se transformar em moradias permanentes, como aconteceu em antigas ocupações da periferia paulistana, onde as edificações resultaram em bairros precários e desordenados. Para o movimento, a ocupação do terreno com lonas pretas é um meio para obter moradia de qualidade no futuro e outros serviços, e não um fim em si mesmo.

O movimento visto em Itaquera é fruto de um trabalho iniciado há 17 anos dentro do MST, o Movimento dos Trabalhadores Sem Terra. O movimento rural organizou uma ocupação urbana em Campinas e a batizou com o nome de um militante morto no massacre de Eldorado dos Carajás, Oziel Alves Pereira. No auge da mobilização, mais de 30 mil militantes moravam no local.

Zezito Alves, o Zito, teve contato com o movimento quando ocupou um terreno abandonado em Itapevi e buscou o auxílio dos acampados em Campinas. Hoje, com 42 anos, o ajudante de obras é um dos militantes mais antigos. Zitodiz que a breve ocupação de um terreno da Volkswagen em São Bernardo do Campo, em 2003, foi o momento mais importante do movimento. No mesmo ano em que Lula assumia a Presidência, o MTST crescia e ganhava uma organização com características próprias. “Independente de quem for o partido no poder, nós vamos pra cima. E a gente sabe que o MST e outros movimentos têm um vínculo forte com o PT, apesar de não serem partidários”, diz Zito. “Com o PT no poder, a habitação não avançou muito, mas foi mais fácil dialogar. Somos críticos do programa Minha Casa Minha Vida, porque ele não resolve nossos problemas. Foi importante lançar esse programa? Foi. Mas precisamos de muitos mais ganhos para a população carente.”

Nesse período, o MTST não participou de eleições ou apoiou candidatos abertamente. Seus militantes também não integram conselhos e órgãos onde movimentos petistas ligados à moradia atuam. Apesar disso, o MTST está aberto ao diálogo. Este ano, já se encontraram com a presidenta Dilma Rousseff, o governador Geraldo Alckmin e o prefeito Fernando Haddad. “Quando você tem milhares em um movimento com uma luta concreta por um direito social, você precisa dar uma resposta para essas demandas, e é inevitável que você tenha de negociar”, justifica Boulos. “A diferença é se você negocia ajoelhado ou se dialoga de pé. Se vai por dentro da institucionalidade, você dialoga dentro da lógica do favor. Se você dialoga por fora, marchando e fazendo luta, você dialoga de igual para igual.”

À frente das negociações com agentes públicos, Boulos tornou-se o nome mais conhecido do MTST. Filho de Marcos Boulos, professor da USP, e formado em Filosofia pela mesma universidade, entrou para o movimento em 2002 e foi viver com os sem-teto. Boulos, porém, não gosta de falar do lado franciscano da sua história de vida. “A imprensa brasileira tem uma irresistível tendência à fofoca. Com raras exceções, boa parte do que se publica nos principais jornais poderia caber nas páginas da Caras ou da Contigo! Dessa forma, escondem-se as pautas e as razões fundamentais de um processo como o que estamos fazendo. Nós não queremos corroborar com isso.”

As pautas variam entre as demandas locais e mudanças mais amplas na política urbana. Com o Plano Diretor, a ocupação Nova Palestina, na estrada do M’Boi Mirim, pode ser destinada à moradia graças à mudança em seu zoneamento. No caso da Copa do Povo, o MTST reivindica a desapropriação do milionário terreno, da Viver Incorporadora, por causa da milionária dívida desta com a prefeitura.

Nacionalmente, o grupo pede a ampliação das faixas de renda atendidas pelo programa Minha Casa Minha Vida, para famílias com renda igual ou inferior a seis salários mínimos. Também luta pela expansão da modalidade Entidades do programa habitacional. Nela, em vez de o dinheiro ir do governo à empreiteira, o dinheiro é destinado ao movimento social ou outra entidade, responsável por decidir como será a construção e estabelecer quem ganhará a moradia dentro das normas do programa.

Em Taboão da Serra, na Grande São Paulo, o MTST mantém um empreendimento do programa onde são construídos apartamentos com mais de 60 metros quadrados, muito acima dos 39,6 metros quadrados do padrão mínimo do programa federal. O movimento alega que esse modelo gera eficiência maior, pois diminuir o lucro das empresas permitiria a construção de moradias maiores e melhores.

Ao menos 380 famílias receberão as chaves de casa até o fim do ano em Taboão. Manter mobilizada a militância que consegue uma moradia é um dos desafios do MTST. Ao contrário dos assentamentos rurais, onde casa e trabalho se confundem, nada impede que um integrante deixe o movimento após conseguir uma casa. Para Boulos, a educação é um antídoto contra a desmobilização. “Naturalmente, boa parte vai querer só a sua reivindicação e depois vai parar. E é legítimo. Agora, o movimento tem uma proposta para além da moradia, e uma parte dos manifestantes se convence dela. Lenin dizia que uma greve vale mais do que cem livros, do ponto de vista da formação do operário. Uma ocupação vale mais que cem livros para um trabalhador que participa delas.”

Por ora, a perda de militantes não parece ser um problema no caldeirão das grandes cidades, os sem-teto elevam-se na fervura. Se há um movimento capaz de chamar a atenção durante a Copa, este é o MTST.

O lado B do Itaquerão
[conhecendo Sampa]
​​
Leonardo Mendes Júnior, Gazeta do Povo (Curitiba), 09-06-2014.

Palco de abertura da Copa, bilionária Arena Corinthians está do lado de uma vila com casas sem telhado e reboco. Promessas de revitalização na região, que concentra 3,6 milhões pessoas, não saíram do papel.

A Copa começou em Itaquera. Foi sábado, no britânico horário das 11h32. Pouco importa se a tabela previa 10h30. Como também era irrelevante que o campo mais parecia uma cabeça calva, com terra de um lado a outro e uma grama rebelde sobre as “orelhas”.

Ajax e Patriarca fizeram o jogo de abertura da 29ª Copa Arthur Alvim, tradicional torneio de pelada da Zona Leste de São Paulo. A bola rola no campo da Associação Atlética Arthur Alvim sempre aos sábados e domingos. Este ano, por pouco não houve rodada em uma quinta-feira. “Eu queria fazer jogo no dia da abertura da Copa, mas não deixaram”, diz Jorge Luiz Kuka, 56 anos, dono de uma empresa de turismo ao lado do campo onde Dodô e Zé Roberto deram os primeiros chutes. É ele quem organiza, monta tabela e faz o regulamento do torneio. “A Fifa aqui sou eu”, diz.

O motivo do desprezo irônico à Copa está a poucos metros e pode ser visto de qualquer ponto do campo. Erguido ao custo de R$ 1 bilhão no lugar da antiga pedreira que era o parque de diversões da Zona Leste até a década passada, a Arena Corinthians traz uma enorme e colorida saudação de boas-vindas aos visitantes, mas ainda não abraçou seus vizinhos. Os 3,6 milhões de habitantes da região mais populosa de São Paulo continuam esperando que saia do papel a prometida revitalização a partir do Mundial.

Foram entregues apenas cinco obras do projeto, ao custo de R$ 549 milhões. Outras 20, orçadas em R$ 130 milhões, ficaram para o fim do ano. A falta dessas melhorias pôde ser sentida entre quinta e sexta-feira, quando a greve dos metroviários fez o trajeto da Zona Leste ao centro demorar até quatro horas.

O deslocamento diário em massa é reflexo do perfil de bairro dormitório da Zona Leste. A região que concentra um quarto da população paulista é responsável por apenas 7% dos postos de trabalho da cidade. O incentivo fiscal fornecido pela prefeitura para elevar este índice só emplacou duas obras: a fábrica da Sony e o estádio do Corinthians.

“Vai trazer benefício para o entorno e desenvolvimento para região? Vai. Mas já era para trazer mais antes da Copa”, diz Moacir Vianna, 66 anos, empresário e morador da ZL desde que nasceu. “Gente morrendo do corredor do hospital, faltando habitação e gastando um bilhão em estádio?”, questiona o operador de máquinas aposentado Edson Dias, de 54 anos.

A lista de carências torna-se mais real com um passeio por Itaquera. O Hospital Santa Marcelina, a poucos metros do estádio, é referência, mas vive lotado por causa da falta de postos de saúde próximos. Uma das obras viárias está parada porque passa pelo meio de um terreno invadido.

Casas sem telhado e reboco nas paredes se empilham pelas estreitas ladeiras em curva de Cidade Carvalho, vila que faz parte de Itaquera. Das ruas ou de cima da laje é possível ver o estádio que poucos conhecerão na Copa. Mais fácil pegar metrô com Neymar do que encontrar alguém de Itaquera que tenha conseguido ingresso para um jogo. Assistir a uma partida, só quando forem desmontadas as arquibancadas temporárias e for possível ver o campo de longe. Durante o Mundial, o jeito será ligar a tevê, pintar a rua e sonhar com o legado que, até aqui, só ficou na promessa.

Foto: Albari Rosa – Gazeta do Povo