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Safatle, o golpe final

julho 14, 2017

Aqueles que, nas últimas décadas, acreditaram que o caminho do Brasil em direção a transformações sociais passava necessariamente pelo gradualismo deveriam meditar profundamente nesta semana de julho.

Não foram poucos os que louvaram as virtudes de um reformismo fraco porém seguro que vimos desde o início deste século, capaz de paulatinamente avançar em conquistas sociais e melhoria das condições de vida dos mais vulneráveis, enquanto evitava maiores conflitos políticos graças a estratégias conciliatórias.

“Há de se respeitar a correlação de forças”, era o que se dizia. Para alguns, isso parecia sabedoria de quem lia “A Arte da Guerra”, de Sun Tzu, antes de reuniões com José Sarney e a lama do PMDB. Eu pediria, então, que meditássemos a respeito do resultado final de tal sabedoria.

Pois o verdadeiro resultado dessa estratégia está evidente hoje. Nunca o Brasil viu tamanha regressão social e convite à espoliação do mundo do trabalho.

O salto de modernização que nos propõem hoje tem requintes de sadismo. Ou, que nome daríamos para a permissão de mulheres gestantes trabalharem em ambientes insalubres e de que trabalhadores “tenham o direito” de negociar seu horário de almoço?

Tudo isso foi feito ignorando solenemente o desejo explícito da ampla maioria da população. Ignorância impulsionada pelo papel nefasto que tiveram setores majoritários da imprensa ao dar visões completamente monolíticas e unilaterais das discussões envolvendo tal debate.

Mas isso podia ser feito porque não há mais atores políticos capazes de encarnar a insatisfação e a revolta. Hoje, o governo pode atirar contra a população nas ruas em dias de manifestação e sair impune porque não há ator político para incorporar rupturas efetivas. Eles se esgotaram nos escaninhos de tal modelo de gestão social brasileiro.

A reforma trabalhista apenas demonstra que o gradualismo pariu um monstro. Os mesmos que votaram para mandar a classe trabalhadora aos porões de fábricas inglesas do século 19 estavam lá nas últimas coalizões dos governos brasileiros, sendo ministros e negociadores parlamentares.

Ou seja, a política conciliatória os alimentou e os preservou, até que eles se sentissem fortes o suficiente para assumirem a cena principal do poder. “Mas era necessário preservar a governabilidade”, era o que diziam. Sim, este é o verdadeiro resultado da “governabilidade” do ingovernável, da adaptação ao pior.

Como se fosse apenas um acaso, no dia seguinte à aprovação da reforma trabalhista o Brasil viu o artífice deste reformismo conciliatório, Luiz Inácio Lula da Silva, ser condenado a nove anos de prisão por corrupção. Esse era um roteiro já escrito de véspera.

De toda forma, há de se admirar mais um resultado desta política conciliatória –a adaptação ao modelo de corrupção funcional do sistema brasileiro e, consequentemente, a fragilização completa de figuras um dia associadas, por setores majoritários da população, a alguma forma de esperança de modernização social.

O Brasil agora se digladia entre os que se indignam com tal sentença e os que a aplaudem com lágrimas de emoção. Engraçado é ver outros políticos que também mereciam condenação pregarem agora moralidade.

No entanto, o problema é que só existirá essa sentença, nada mais. Este é o capítulo final. Da mesma forma que o capítulo final do julgamento do mensalão foi a prisão de José Dirceu. Perguntem o que aconteceu com o idealizador do mensalão, o ex-presidente do PSDB Eduardo Azeredo.

Ou perguntem sobre o que acontecerá a outro presidente do mesmo partido, aquele senhor que foi pego em gravação telefônica dizendo que deveria procurar um interceptador para propina que pudesse ser assassinado.

Ou o ex-presidente FHC, citado nos mesmos escândalos que agora condenam Lula. Muitos reclamam da parcialidade da Justiça brasileira: há algo de comédia nessa reclamação.

Que esta semana seja um sinal claro de que uma forma de fazer política no Brasil se esgotou, seus fracassos são evidentes, suas fraquezas também. Continuar no mesmo lugar é apenas uma forma autoinduzida de suicídio.

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Artigo muito interessante que recomendo

julho 14, 2017

La marginalización de Argentina

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Autor(es): Salama, Pierre

Salama, PierreSalama, Pierre. Economista, Cepn-Cnrs y GReitd, profesor de la Universidad de París xiii. Ediciones Herramienta tiene en preparación su último trabajo colectivo próximo a publicarse en Francia: Naturaleza y formas del Estado capitalista. Análisis marxistas contemporáneos. Antoine Artous, José Luis Solís Gonzáles, Pierre Salama y Tran Hai Hac.


Argentina se está desarticulando desde hace muchos años. Hoy está nuevamente en crisis. El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) es negativo. La grave crisis, el aumento de la inflación y la errónea política económica que aplica el nuevo presidente buscando salir de la trampa de la estanflación, incrementan las desigualdades y aumentan la pobreza sin lograr recuperar la confianza de los inversores. El diagnóstico de la herencia Kirchner es equivocado. Frenando la demanda interna no puede resolverse la crisis que dejó la presidencia Kirchner ni disminuir la inflación. Los remedios aplicados son ineficaces y agravan la situación. Tal es la tesis expuesta en este artículo.
A pesar de los rebotes, Argentina se desindustrializa. El nivel de productividad del trabajo y su crecimiento son muy bajos, sobre todo en comparación con los países asiáticos emergentes. Peor aún, la dispersión en torno a la media es muy grande, mucho más que la observada en los países avanzados. Lo mismo ocurre con los salarios. A igual calificación, los salarios pagados por las grandes empresas son muy superiores a los que perciben los asalariados en las empresas pequeñas y medianas.
Argentina se desindustrializa y al mismo tiempo se dispara la inflación, entra en crisis y el aumento de los precios se acelera. ¿Existe una relación de causa-efecto entre la desindustrialización y el mayor aumento de precios? ¿Significa esto que la inflación no se origina principalmente ni por un exceso de demanda y/o la oferta de dinero, ni por la mega-devaluación -aunque ésta pueda tener como efecto temporarios un pico inflacionario-, ni por comportamientos oligopólicos -aunque éstos existan-, ni por conflictos distributivos -aunque los mismos favorezcan la inercia de una inflación en un nivel alto-? ¿Se origina, fundamentalmente, por la incapacidad de los sucesivos gobiernos de promover una política industrial a largo plazo, jugando sobre nichos de alta tecnología con el fin de insertarse positivamente en la división internacional del trabajo, tal y como hicieron y hacen Corea del Sur, Taiwán, etcétera, favoreciendo así una mutación en el comportamiento de los inversores que en lugar de una tendencia rentista, optarían por una actitud schumpeteriana?
1. Un trayecto económico regresivo: algunos hechos reveladores
El relegamiento de Argentina viene de lejos. Mientras que en 1913 el ingreso per cápita de la Argentina equivalía al 65% del de Gran Bretaña y en 1945 se situaba aún en el 60%, para pasar en 2001 al 39%. La comparación con el ingreso per cápitade los españoles es más elocuente aún: 393% en 1913, 290% en 1945 y 51% en 2001. El ingreso per cápita de los argentinos pasó pues de cuadruplicar al de los españoles a poco más de la mitad.
Otros datos, igual diagnóstico: marcada decadencia. En 1980, Argentina era el único país de América Latina que estaba entre los primeros 50 países exportadores de productos manufacturados, ocupando la posición 26. En 1985, China se ubicaba en la posición 26 y Argentina, ya superada por Brasil, ocupaba el puesto 32. En el 2000 estaba en el puesto 40, en el 2005 en el 45, y en 2009 en el 37, según los trabajos de Gallagher.1
Comparar es ilustrativo. No es preciso remitirse a las teorizaciones que en su tiempo hiciera Rostow sobre las etapas del desarrollo, para reconocer que hay trayectorias portadoras de futuro, y otras que lo son menos o nada. El gráfico de abajo distingue los países según el valor agregado de la industria (densidad industrial) por habitante en dólares (en ordenada) y la participación del sector manufacturero en el PBI (en abscisa). El cruce de ordenada y abscisa se sitúa en U$S 3000 y 18%.
Los países latino-americanos se caracterizan por la débil densidad industrial y el escaso peso del sector manufacturero en el PBI (primer cuadrante); los tigres asiáticos y China, por una densidad relativamente débil y una participación más importante del sector manufacturero en el PBI (segundo cuadrante); y los dragones (Corea, Taiwán, Singapur) y Alemania se caracterizan por tener simultáneamente una elevada densidad industrial y un peso también elevado del sector manufacturero en el PBI. En los países avanzados (cuarto cuadrante), el aumento en el peso de los servicios está acompañado por la desindustrialización: su densidad industrial disminuye así como también el peso del sector manufacturero en el PBI. En el curso de la historia, el recorrido económico de muchos países asiáticos fue el pasaje de uno a otro cuadrante, de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba, con el valor agregado por habitante aumentando a medida que la densidad industrial crecía, en los dos primeros cuadrantes.
La constatación es implacable. El trayecto económico de los países latino-americanos no les permite insertarse de manera positiva en la división internacional del trabajo. La inserción en la división internacional del trabajo que implica la reprimarización de sus economías favoreció la desindustrialización precoz, un crecimiento letárgico y a largo plazo la sobrevaluación de sus monedas, ya sea por los ingresos generados por la exportación de materias primas o por las transferencias de ingresos de migrantes a los Estados Unidos.2
Muchos países asiáticos experimentaron en los últimos cuarenta años una rápida industrialización, altas tasas de crecimiento acompañadas de una tasa de cambio subvaluada. Inversamente, los países latino-americanos se mantuvieron casi fijos en el cuadrante en que se encuentran los países atrasados: débil densidad industrial por cabeza, débil porcentaje del valor agregado de la industria en el PBI y una tendencia a largo plazo a la sobrevaluación de las monedas (interrumpidas por frecuentes crisis financieras).
Gráfico 1: trayectos económicos comparados
Fuente: Albrieu R. y otros (2015): Argentina: una estrategia de desarrollo para el siglo XXI, edición Turmalina, pág. 54.
El crecimiento siguió siendo modesto mientras que en otros países aumentaba. Así, en lugar de emprender el camino de favorecer su industria como hicieron los tigres y después los campeones, los países latino-americanos se quedaron… en el mismo sitio. Argentina no es una excepción, pese a que el período post-convertibilidad se caracteriza por una tasa de crecimiento del PBI relativamente alta, entre 2003 y 2008 y luego un crecimiento (algo menor al indicado por las estadísticas oficiales) hasta el 2013.3
Cuadro 1: Tasa de crecimiento del PBI interanual en % según diversas fuentes
Fuente: “Informe de coyuntura económica”, GERES n° 13, 2016. Los datos del INDEC difieren de los que fueron suministrados bajo la presidencia Kirchner. Sobre todo los referidos al año 2009, para el cual el INDEC estimaba un crecimiento nulo, dato que fue corregido a la baja en el 2016.
Los principales países latino-americanos, Argentina entre ellos, iniciaron ese camino, pero desde los años 1990 y sobre todo 2000, se apartaron del mismo: su PBI aumentó modestamente y la participación de la industria transformadora en el PBI retrocedió, de modo que, a diferencia de los países asiáticos, no pudieron pasar al segundo cuadrante como lo hicieron en su momento Corea del Sur o Taiwán, países con población comparable a la de Argentina. Muy por el contrario, con la reprimarización se desplazaron de derecha a izquierda y de abajo hacia arriba en el primer cuadrante. Argentina no siguió el camino emprendido por los países asiáticos y se especializó (de nuevo) en los productos con renta en detrimento del tejido industrial, sobre todo durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner. La industria perdió importancia tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. Se está entonces en presencia de una desindustrialización precoz.4
Gráfico 2: Desindustrialización en algunos países, en % del PBU, en valor agregado, base 100=1965
Fuente: a partir de World Developement Indicators, World Bank, en Castillo M. y Martins Neto A.: “Premature desindustrialization in Latin America”, Cepal, serie Production developement n° 205, 1-23, 2016, pág. 9.
Gráfico 3: Empleo en la manufactura
Igual fuente, pág. 13.
En Corea del Sur y otros países asiáticos, la expansión de la industria constituye el motor de un alto y duradero crecimiento y de un consecuente aumento de la productividad del trabajo. En Argentina, la preferencia por las actividades rentistas permite durante cierto tiempo un crecimiento importante pero muy vulnerable. Esto es compatible con un crecimiento de la producción industrial durante los primeros años por dos razones: la desaparición de la restricción externa gracias a la expansión de las actividades rentistas muy lucrativas hasta 2012, y el mantenimiento de una tasa de cambio sub-valuada hasta 2008-2010 que protege la industria. La competitividad se mantenía gracias a esta “ventaja”. Pero la importación, incluso a un costo relativamente alto debido a la sub-valuación de la moneda, corroe los márgenes y pasa a ser preferible importar los productos de mediano y alto coeficiente tecnológico en vez de producirlos, más aún debido a que el tejido industrial había sufrido muchísimo por la hiperinflación y la falta de inversiones en los años 1980, así como también por la política de liberalización de intercambios de los años 1990 y por el desenganche de Argentina en términos de esfuerzos de investigación-desarrollo en relación al PB (entre 0,5% y 0,7% contra 4,5% en Corea del Sur). Como puede verse en el gráfico siguiente, Argentina queda confinada al cuadrante caracterizado por exportaciones de media y alta tecnología (en % del total de las exportaciones) y poco innovadoras.
Gráfico 4: Trayectorias de Argentina, México y Brasil, 1965 y 2012
Fuente: Banco Mundial, COMTRADE, USPTO y OCDE, en Schteingart D. y Coatz D.: “¿Qué modelo de desarrollo para la Argentina?” en Boletín informativo TECHINT n° 349, 2015, 49-79, pág. 66.
En síntesis, si el crecimiento pudo ser más alto en los años 2000, aunque siempre lejos de los puntajes asiáticos, se debió a que la restricción externa fue puesta entre paréntesis por la expansión del precio internacional de las materias primas, que empujaba a los países hacia adelante pero haciéndolos más vulnerables y participando, vía la valorización de la moneda, en la destrucción de vastos sectores de la industria nacional. Más vulnerables aún porque, cuando se invierte la curva alcista de las materias primas, el debilitado tejido industrial tiene menos posibilidades de aprovechar la devaluación de la moneda nacional (no quiere decir esto que no lo haga, pero en menor escala). En todo caso, la protección que ofrece la devaluación de la moneda nacional sólo es de corta duración porque el tejido industrial es cada vez menos eficiente, los bienes de equipo envejecen debido a la anterior falta de inversiones suficientes y los sectores de mediana y alta tecnología tienen cada vez más dificultades para enfrentar la competencia internacional, asimismo, la desaparición de la restricción externa hace posible esas importaciones, como puede verse en el cuadro que sigue. Los déficits afectan principalmente a los bienes de mediana y alta tecnología. Las fugas de capital amputan entonces las reservas. La reacción del gobierno fue aumentar los obstáculos administrativos para importar y adquirir divisas. Como un mal jugador de ajedrez, el gobierno reaccionó sin anticipar las posibles respuestas del “adversario” y multiplicó las medidas administrativas superponiéndolas, una tras otra, a medida que caía la eficacia de su política.
La desindustrialización pasa entonces de cuantitativa a cualitativa. El tejido industrial se orienta cada vez más hacia la producción de bienes con débil contenido tecnológico y baja calidad, como puede verse en el siguiente cuadro.
Cuadro 2: Saldo de la balanza comercial de productos industriales según el contenido tecnológico en millardos (mil millones) de dólares
Fuente: Martin Schorr y Andrés Wainer: “Argentina en la posconvertibilidad: de la holgura a la restricción externa. Una aproximación en clave estructural”, 2015, mimeo, 1-20, pág. 8, con los años de crisis ligeramente sombreados.
Todas las ramas resultan afectadas, pero lo son más las que producen bienes de mediana y alta tecnología como puede verse en el déficit de la balanza comercial de bienes industriales según niveles tecnológicos (cuadro de arriba). El tejido industrial se orienta cada vez más hacia la producción de bienes con bajo contenido tecnológico y de menor calidad, que son precisamente los más amenazados por la competencia asiática. En promedio, aunque con notables excepciones, los equipos son muy antiguos, incluso obsoletos, lo que pesa en la productividad del trabajo, aún en las grandes empresas.
Las pequeñas y medianas empresas (PYME), que son el 96,7% del total y representan el 48,7% del empleo formal, 40% del PBI y 5% de las exportaciones, son especialmente afectadas por la pérdida de competitividad, pues la edad promedios de sus equipamientos es a veces considerable como puede verse en el cuadro que sigue:
Cuadro 3: Brecha tecnológica percibida por las empresas PYMES argentinas en relación a las empresas líderes en el sector y en el mundo, y promedio de edad de los equipos, en un panel de 100 empresas, 2016
Fuente: Giarrizzo V. y Montano F.: El stock de capital en la industria pyme: condiciones para modernizar la maquinaria y el equipo de producción, CIPPEC, documento n° 172, 1-14, 2016, págs. 5 y 3
La encuesta realizada entre las PYME es reveladora de comportamientos poco schumpeterianos (Giarrizzo V. y Montano, F., 2016). Según los autores, la edad promedio de los equipos utilizados por las pymes es de 8,7 años, el 66,4% de las empresas utilizan maquinarias obsoletas o muy obsoletas, amortizadas hace ya mucho tiempo, y tienen “una actitud pasiva ante la modernización tecnológica”. La capacidad de utilización de las tecnologías de la información y la comunicación es particularmente baja: en el ranquin mundial en 2015 Argentina se ubica en el puesto 91° y en el 14° considerando América Latina. La brecha con respecto a las empresas líderes a nivel mundial es muy grande, como puede verse en el cuadro de arriba.
Es lógico por tanto que los excedentes aportados por las exportaciones de productos primarios de elevada rentabilidad sean cada vez menos capaces de compensar las importaciones netas de productos industriales de mediana y alta tecnología. El comercio con China es muy deficitario. Argentina exporta productos primarios con renta, principalmente soja (en forma de granos, tortas y aceites) e importa bienes manufacturados. El déficit comercial con China aumenta medida que su tejido industrial se muestra cada vez más incapaz de responder en condiciones de rentabilidad aceptable a las demandas de productos industriales y pasa a ser considerable, como puede verse en el cuadro inferior. Argentina es ciertamente menos deficitaria de lo que lo es México en el comercio con China (por un dólar vendido, se importan diez, aunque deben tenerse en cuenta que por carecer de materias México vende poco a China), pero es mucho más deficitaria que Brasil. Aun levemente positivo en 2007 (77 millones de dólares), el saldo comercial con China pasa a ser cada vez más negativo: – 4.832 millardos de dólares en 2012 y – 6.318 millardos de dólares en 2014 (fuente ABCEB a partir del INDEC).
2. ¿La historia puede repetirse? La paradoja de una inflación que aumenta en el momento en que “debería” bajar
La liberalización de los mercados a comienzo de los años 90, la maxi-devaluación que alineó la tasa de cambio oficial con la tasa paralela, la plena y total convertibilidad incluso para las transacciones internas entre peso y dólar sin costo de transacción, pudieron quebrar la híper-inflación y en pocos meses la misma volvió a tasas anuales de una cifra. Es posiblemente el esquema que el presidente Macri tenía en la cabeza al asumir sus funciones en diciembre de 2015, cuando devaluó la moneda alineándola a nivel de la tasa paralela (ver gráfico inferior), liberalizo el movimiento de capitales, suprimió las subvenciones masivas a la energía, despidió numerosos empleados públicos, pensando que rápidamente la inflación disminuiría significativamente5, los capitales ingresarían a Argentina y llegaría la recuperación económica. Pero la situación es diferente a la de finales de los años 1980: 1) el comercio internacional se hace más lento; 2) la caída de los precios de las materias primas pesa en los intercambios con China y las exportaciones de los productos con renta llegan cada vez menos a cubrir el saldo negativo de la balanza comercial de productos industriales; 3) el comercio con Brasil es afectado por la profunda crisis de éste país en 2015 y 2016; y finalmente, como hemos visto, 4) el tejido industrial no se modernizó nada en los años 2000, lo que limita las capacidades de respuesta de la industria a la reducción de sus precios de exportación luego de una devaluación6.
Gráfico 11:
Fuente: informe… GERES, ob. cit. p. 33.
Una política de austeridad tiene, generalmente, efectos recesivos y un costo social más o menos grave según la magnitud de las medidas adoptadas y la existencia o no de amortiguadores sociales. A cierto plazo, puede llevar al saneamiento de la actividad económica y el restablecimiento de márgenes de las empresas que permitan una recuperación. El plazo puede ser más o menos largo según varios factores: 1) la magnitud de la crisis; 2) la naturaleza de las causas que le dieron origen; 3) la pertinencia de las medidas adoptadas; 4) el déficit de legitimidad que tales medidas pueden implicar acarreando frecuentemente una pérdida de racionalidad gubernamental, que avanza y retrocede simultáneamente. Por lo tanto, de una crisis no emerge necesariamente un saneamiento. No siempre la recesión es “un baño rejuvenecimiento”. Dicho de otro modo, si para las empresas e inversores una crisis puede ser en definitiva una oportunidad, también puede ser una oportunidad perdida para el capital en su conjunto con un mayor costo social.
La elección entre medidas brutales y rápidas, de tipo big bang, o medidas gradualistas, determina el tipo de austeridad. Según algunos economistas, con medidas adoptadas rápida y simultáneamente –el big bang– el efecto recesivo es mayor que con el gradualismo pero la recuperación es más rápida y más fuerte. Para otros economistas, como McKinon, constituye una política eminentemente peligrosa: utilizando una metáfora, precisa que la liberalización brutal del conjunto de los mercados “es como caminar sobre un terreno minado, nunca se sabe si el próximo paso no será el último”. Por su parte, Eichengreen escribe: “la Historia está llena de los cadáveres de países que liberalizaron los mercados financieros y abrieron demasiado rápido la cuenta capital de la balanza de pagos…”. Sin embargo, aun calificando a la política seguida por Macri de big bang, Eichengreen opinó que la recuperación podía ser tan rápida como fuerte fuera la crisis consecutiva a dichas medidas. Sin embargo, la crisis continúa y se profundiza, con lo que el pronóstico de Eichengreen se reveló equivocado.
La producción industrial cae UN -7,9 % según el INDEC, un –7,4 % según la FIEL (informe de coyuntura, GERES, ob. cit., p. 10) en julio de 2016 con respecto a julio 2015. Que la tasa de inflación aumente en lo inmediato no es sorprendente (ver gráfico de abajo). La devaluación genera un aumento de precios importante, 4,7 % en diciembre 2015. La misma disminuye ligeramente e inmediatamente después experimenta un importante rebote. En términos anualizados, la inflación pasa de 25 % en noviembre 2015 a 46 % en diciembre 2016. Crisis económica, aceleración de la inflación, importante aumento de la desocupación (ver cuadro inferior), pocas inversiones extranjeras en lugar de las muchas que se esperaban, mayor precarización de los empleos y caída de los ingresos provocan el aumento de la pobreza. Según las encuestas realizadas por la UCA, próxima al gobierno, el porcentaje de pobres pasó de 29% en diciembre 2015 a 34,5% en abril 2016. Y existe un gran riesgo de que porcentaje aumente, triste ironía para un gobierno que había prometido erradicar completamente la pobreza en cuatro años.
Así, es forzoso constatar que el pronóstico del gobierno Macri no se cumplió al cabo de diez meses de ejercicio del poder. Decididamente, la Historia no se repite del mismo modo, sino que, parafraseando, se repite como tragedia con su secuela de nuevos pobres, caída en el nivel de vida y cada vez mayor desigualdad en la distribución de ingresos.
Cuadro 4: Tasa de inflación, junio y diciembre, 2012-2015, luego de enero 2016 a junio 2016, mensual, acumulado en 12 meses
Fuente: GERES, ob. cit., calculado a partir de datos de DPE de San Luis y ciudad de Buenos Aires y de entidades consultoras privadas, recuérdese que en enero 2014 y en diciembre 2015 se produjeron dos mega-devaluaciones.
Cuadro 5: empleo, desocupación, sub-empleo, a partir de EPH-INDEC, en 31 conglomerados
Fuente: CESO, Informe económico mensual, septiembre 2016.
¿La inflación se mantiene en un nivel alto a causa de que el aumento de los salarios es supera al de la productividad? El aumento de los salarios reales no fue tan importante como lo anunciado por la anterior presidencia. Es verdad sin embargo que superó el de la productividad del trabajo7, muy modesto por cierto, como puede verse en el cuadro de abajo. Crece poco de conjunto y no es para nada resultado de una transformación estructural del paisaje industrial, dicho de otra manera de una transformación en la composición de la producción a favor de las ramas y empresas más productivas. Y su efecto estructural es muy débil. Mientras la productividad promedio aumenta a una tasa anual de 1,59%, durante el mismo período en China aumentó el 10% anual, de los que 7,6 puntos se deben mejoras de la productividad en las ramas y 2,37 a una transformación estructural; y en Corea del Sur fue de 3,21%, con 3,81 puntos y -0,61 puntos respectivamente. Desde este punto de vista, Argentina al igual por lo demás que muchos países latinoamericanos, carecen del giro productivo que toman las economías asiáticas.
Cuadro 6:
Fuente: Castillo, p. 21.
¿Se debe a la crisis, latente y luego precipitada por la política del gobierno después de diciembre de 2015? El crecimiento de la productividad es mediocre, muy por debajo de lo que puede verse en los países emergentes latinoamericanos. Con una tasa de crecimiento de los salarios reales superior al crecimiento de la productividad y una tasa de apreciación real de la moneda nacional, es lógico que de conjunto, desde un punto de vista macro-económico, Argentina pierda competitividad, más aun cuando las inversiones en infraestructura (transportes, energía) y la investigación son también muy insuficientes, pese a un cierto esfuerzo en la educación durante los años Kirchner. Es necesario ir más allá del análisis maco-económico y afinar el análisis. Dos países pueden tener un crecimiento de la productividad semejante, un costo unitario de trabajo (combinación de la productividad, los salarios y la tasa de cambios) equivalentes, y tener en un caso considerables excedentes comerciales (Alemania, por ejemplo) y en el otro un déficit comercial no despreciable (por ejemplo, Francia). Más allá de los promedios, hay que analizar la dispersión de la competitividad por sectores, la capacidad de montar las instalaciones y producir nuevos productos de alta calidad para los cuales la elasticidad de la demanda externa con respecto a los precios pese menos que la relativa a los ingresos.
No es el caso de Argentina. Su competitividad pasa por la elasticidad precio en lo que hace a los productos manufacturados de origen industrial (MOI) y de origen agrícola (MOA). Tiene escasa participación en las cadenas internacionales de valor, con la notable excepción del sector automotriz, y en definitiva produce bienes cada vez menos sofisticados tecnológicamente e importa cada vez más bienes sofisticados. El tejido industrial de las PYMES es muy viejo u obsoleto. Probablemente no sea tan así en las grandes empresas. Es lo que explica tanto la desindustrialización en la producción de bienes poco sofisticados y las importaciones sustitutivas de la producción local, como la incapacidad de producir bienes sofisticados acordes a la demanda, lo que origina el creciente déficit comercial que se advierte.
No solamente el crecimiento de la productividad es débil desde hace varias décadas, sino que su nivel está por debajo de lo que sería necesario para que la industria en su conjunto pueda ser competitiva. La dispersión de la productividad es muy elevada, más alta que en los países avanzados. En la industria de transformación los niveles de productividad son muy diversos. Lo mismo ocurre en lo que hace a sus respectivas evoluciones pero no tiene gran sentido razonar en términos de promedio. La OCDE y la CEPAL han mostrado hace algunos años8 que la dispersión en torno a la media tanto de la productividad como de los salarios era mucho más alta en las economías emergentes latinoamericanas que en los Estados Unidos. Si se divide a las empresas según su tamaño en cuatro grupos (grandes, medias, pequeñas y muy pequeñas) y se compara su productividad media con los correspondientes grupos de los Estados Unidos, con índice 100 para cada uno de ellos, se constata que la brecha de productividad no es muy significativa en el grupo de las grandes empresas (podría agregarse que la productividad de las empresas transnacionales es generalmente más alta que la de las empresas nacionales, salvo algunas excepciones), pero que dicha brecha crece cada vez más a medida que se pasa del grupo de las medianas, al de las pequeñas y finalmente al de las muy pequeñas (en las que se concentra el empleo informal). Resultados comparables se obtienen en lo referido a los ingresos del trabajo, también la dispersión es muy grande.
En Argentina, esta dispersión es mayor aún, la obsolescencia de los equipos en las PYMES es muy grande9. También la crisis aumenta esta dispersión: no todos los sectores la sufren de la misma manera. Es emblemático el ejemplo de la industria. La caída en la demanda, tanto interna como externa debido a las crisis conjugadas de Argentina y Brasil, hace mucho más pesados los costos unitarios de producción a causa del aumento de las capacidades de producción ociosas. Esto tiene un impacto negativo en la productividad del trabajo. Según IDELAS-UCES (2016, n° 85), la productividad del trabajo en combinación con los salarios reales en esta rama (salarios nominales deflacionados por los precios mayoristas en la manufactura) pasa del índice 100 en 1997 al índice 179,8 en 2008 y finalmente al índice 151,8 en 2015. El índice para el conjunto de la industria se estimó en 194,4 en 2015. Existen algunas ramas como la producción maderera, excepto muebles (índice 212 en 2015), papeles y derivados (índice 289,3 en 2015), instrumental médicinal y de precisión (245 en 2015) que no experimentan caídas fuertes a causa de la crisis.
Según los análisis de Coatz, Dragún y Saravia10, la política de márgenes por unidad producida en Argentina es contra-cíclica. Los mismos aumentan en período de contracción de la demanda y crisis, y tienden a disminuir en períodos de crecimiento (p. 56). Puede considerarse entonces que la crisis incrementa la tasa de inflación, sobre todo en las rmas más afectadas por la caída de la demanda.
El diagnóstico que el gobierno Macri hizo de la crisis es equivocado. Ciertamente era necesaria una devaluación teniendo en cuenta la fuerte apreciación de la moneda, pero en lugar de precipitar una crisis latente con medidas de austeridad, hubiera sido mejor sostener la demanda, no dejar que la inflación amputara el poder de compra, con un reforma fiscal e incitaciones a comprimir los márgenes. Una parte más o menos importante de esta demanda se hubiera orientado sobre todo hacia la producción nacional antes que hacia las importaciones, encarecidas a causa de la devaluación. Con mayor protección, las empresas hubieran sufrido menos por las capacidades de producción ociosas y su política de margen menos necesidad de ser contra-cíclica. Mantener la demanda habría evitado precipitar la crisis. ¿Pero eso era posible?
El escenario de caída de los salarios reales no era ineluctable. Era posible mantener el nivel de los salarios reales en la moneda local. Las econom{ias no son totalmente abiertas. El nivel general de precios está compuesto por los precios de bienes expuestos (tradable) y otros que no lo son. Es verdad que el conjunto de esos bienes utiliza de manera mas o menos importante bienes importados cuyo precio aumenta con la devaluación, pero sin embargo el aumento de esos precios no es equivalente a la devaluación salvo que se considere que la totalidad de sus imputs sea importado. Es posible concebir que el aumento de precios posterior a una devaluación sea inferior al aumento de la cotización de la moneda nacional en dólares. Pasando a ser más competitivos los bienes expuestos (el salario en dólares baja), el salario nominal en moneda local puede aumentar sin que ello corroa totalmente el incremento de la competitividad, y el salario real puede entonces mantenerse estable.
Elegir comprimir la demanda de los hogares, es optar por una estrategia costosa en términos sociales, ineficaz en cuanto alimenta la inflación. En lugar de bajar, la inflación aumentó. Contrariamente a la doxa, el mantenimiento de la demanda hubiera permitido disminuir la tasa de inflación. Esto no se hizo, favoreciendo así la continuidad de la marginalización de Argentina.
“Ser realista, es exigir lo imposible”, vivir sin imaginación es repetir y agravar los errores pasados. Las razones por las que la segunda opción es la que se elige más frecuentemente residen generalmente en el modo de resolver las contradicciones entre las clases sociales y en el seno de las mismas. Poco importa para el sector rentista, ya sea el ligado a la finanza o a la explotación de materias primas, que el futuro sea sombrio siempre y cuando las ganancias inmediatas sean elevadas. “En el largo plazo, todos estaremos muertos” escribía Keynes. Así, salir de la desindustrialización, superar la marginalización, optar por la primera opción exigen que se pase por el ojo de una aguja y superar muchos obstáculos. Pero cabe soñar.
El camino es estrecho, hay que pasar por el ojo de una aguja y muchos autores consideran ya que será imposible emprenderlo, olvidando que a pesar de su escaza población pudieron hacerlo países como Corea del Sur, Israel, etc., y que “el pesimismo de la razón es el optimismo del corazón” (Valery) o, en su versión gramsciana, de la “voluntad”.
1 Gallagher P. (2010): “China and the future of Latin American Industrialization”, Policy Brief n° 18, The Frederick S. Pardee Center.
2 Sobre el tema existe ya una importante literatura. Ver Salama P. (2012): Les économies emergentes latino-americaines, entre cigales et fourmis, Armand Colin, collection U, publicado en español y donde puede encontrarse abundante bibliografía.
3 Después del 2007-2008 los datos estadísticos son objetables, pues el INDEC modificó el modo de cálculo de la inflación con el objetivo de subestimarla… La brecha entre la tasa de inflación oficial y la calculada por diversas instituciones no dejó de crecer. Cuando el aumento de precios crece con distintas velocidades según los datos oficiales y los oficiosos, existe un efecto sobre la tasa de crecimiento real del PBI. Cuando la brecha entre los precios oficiales y los oficiosos se acentúa, el crecimiento real es inferior al que mide el INDEC (e inversamente).
4 Desindustrialización precoz: se dice que la desindustrialización de un país emergente es precoz, en relación a la desindustrialización que afecta a algunos países avanzados, cuando el ingreso por cabeza al inicio del proceso corresponde a la mitad del de los países avanzados en el momento en que comienza su desindustrialización. La desindustrialización afecta a los empleos industriales, que disminuyen en relación a los otros empleos e incluso puede bajar en términos absolutos. Es posible medir la desindustrialización a partir de varios indicadores: la evolución de la participación de la industria (en valor agregado) en el PBI, la evolución del peso de la industria en la industria mundial, la participación de las exportaciones manufacturadas en el conjunto de las exportaciones. Pero pueden utilizarse también indicadores de empleo. Para que no haya ambigüedad, esto se refiere a la industria transformadora.
5 En período de hiperinflación, la brecha entre tasa de cambio oficial y tasa de cambio paralela es un indicador del grado de desconfianza en relación a la política del gobierno. Como el sistema de precios relativos tiende a hacerse incoherente (no todos los precios aumentan al mismo tiempo y en el mismo porcentaje), los agentes económicos procuran restablecer la coherencia de los precios indexándolos según la tasa de cambios paralela, a sus ojos la única confiable. Mientras más se devalúa la tasa de cambio paralela, más aumentan los precios. La moneda pierde así una de sus funciones, la de unidad de cuenta, pues los precios pasan a ser fijados en relación al dólar paralelo: se dice que se trata de una dolarización pasiva o de facto. La tasa de cambios paralela adquiere entonces un rol central en la determinación de la tasa de inflación, y a la vez, cuando aumenta la inflación cae la confianza en la política del gobierno, con lo que la brecha entre las dos tasas aumenta, lo que da nuevo impulso a la inflación. Por lo tanto, una mega-devaluación alineando la tasa oficial con la tasa paralela, acompañada por una política de liberalización sobre todo del mercado de capitales, puede llevar a trabar la devaluación de la moneda y reducir entonces rápidamente la tasa de inflación, como ocurrió bajo la presidencia de Menem a comienzo de los años 1990. Claro que no es este el resultado obtenido por el gobierno Macri: la inflación, después de aumentar había bajado y pero luego el aumento de los precios se aceleró nuevamente, revelando la existencia de problemas estructurales no resueltos.
6 Este último punto es subrayado por Fiorito A., Guaita N. y Guaita S.: “El mito del crecimiento económico dirigido por el tipo de cambio competitivo”, en Circus, revista argentina de economía n° 5, 2013, ps. 81-105. No compartimos totalmente dicho diagnóstico. Una devaluación no conduce inmediatamente a la recuperación de las exportaciones y la reducción de las importaciones (curva en J). La fase más o menos prolongada de no recuperación, depende del estado del tejido industrial y por tanto de su elasticidad precio de oferta, de la magnitud de la devaluación, de las elasticidades de la demanda externa en relación a los precios. En el caso argentino, el deterioro del tejido industrial y la crisis de Brasil hacen que esta fase pueda ser relativamente larga, probablemente más larga que en Brasil. Obsérvese que en Brasil, la devaluación de la moneda nacional tras la crisis de 2015-2016 no provocó una recuperación de las exportaciones durante varios meses, la balanza comercial de productos industriales experimentó una reducción del déficit gracias a la caída de las importaciones, pues el crecimiento de las exportaciones no fue inmediato.
7 Que no haya confusión: no es el aumento de salarios lo que origina la falta de productividad. El aumento de salarios es necesario dado las muy fuertes desigualdades de ingresos. Pero debe estar acompañada por una adecuada política cambiaria, por una política industrial que no caída en el clientelismo o de corrupción, lo que no es para nada evidente. La apreciación de la tasa de cambio, el escaso esfuerzo en términos de investigación, la falta de políticas orientadas operan negativamente sobre la competitividad y la rentabilidad de las empresas industriales en promedio (con una fuerte dispersión, sin embargo).
8 OCDE-CEPAL: Perspectives économiques de l’Amerique latine, transformation de l’Etat et developpement.
9 Giarrizzo V. y Montano F.: “El stock de capital en la industria PYME: condiciones para modernizar la maquinaria y el equipo de producción”, CIPPEC, documento n° 172, 1-14.

10 Coatz D.., Dragun P. y Saravia M.: “La rentabilidad en la industria argentina a 12 años de la crisis de convertibilidad: mitos y realidad, costos y precios en la industria manufacturera argentina”, Boletin Informativo Techint, n° 343, 2014, ps. 45-63.

RI MA6 E NA6. LEITURAS DA UNIDADE III E TRABALHO FINAL.

outubro 15, 2014

Calendário: 15/10 a 26/11.

Entrega do Trabalho Final 03/12.

Leituras:

Alfredo L. Palacios e José Carlos Mariátegui. 22/10

APRA – 29/10.

Getúlio Vargas – 5/11.

Perón – 12/11.

Cuba (Fidel Castro) – 19/11.

Ernesto Guevara, Michael Löwy, Frei Betto e Leonardo Boff – 26/11.

Entrega do Trabalho Final 03/12/2014. Enviar para felixruizsanchez@gmail.com Assunto: Nome completo, Turma. Texto em anexo com Nome completo, Turma.

Bom Trabalho!

RI Política Interamericana. Sobre o texto do Miguel Chaia.

agosto 26, 2014

Ver as apresentações no slideshare.net

O endereço é http://www.slideshare.net/felixruizsanchez/presentations.

Felix

16 textos básicos de las Ciencias Sociales

agosto 10, 2014

Zoon Politikon Mx

textos basicos CS

El regreso a clases implica muchos más gastos que útiles escolares y ropa, por eso, en apoyo a la economía de los estudiantes (y sus padres), Zoon Politikon México les trae 16 textos básicos del estudio de las ciencias sociales para que no tengas pretexto en este vertiginoso regreso a clases:

1. La República, de Platón;
2. La Política, de Aristóteles;
3. El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo;
4. El contrato social, de Rousseau;
5. El Leviatán, de Thomas Hobbes;
6. Del espíritu de las leyes, de Montesquieu;
7. La democracia en América, de Alexis de Toqueville;
8. El Capital,  de Karl Marx  Tomo I / Tomo II / Tomo III
9. La riqueza de las naciones, de Adam Smith;
10. Teoría general de la Ocupación, el Interés y el Dinero, de John Maynard Keynes;
11. Discurso sobre el espíritu…

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RI MA8 e NA8 – Programa 2/2014

agosto 8, 2014

SOCIOLOGIA V: Agenda Internacional Contemporânea: as abordagens sociológicas
2º Semestre/2014

Ementa: Avaliação das causas sociais e das formas políticas como a sociedade mundial vem enfrentando alguns dos principais problemas globais como a crise ecológica, o crescimento da desigualdade econômica entre Sul e Norte, o aumento da intolerância entre grupos sociais e as chamadas catástrofes humanitárias.

Conteúdo Programático:
No contexto da globalização e da emergência de uma sociedade mundial, o curso pretenderá discutir como essa sociedade vem enfrentando no plano da agenda internacional alguns dos chamados “novos temas”: a crise ecológica, a defesa de direitos humanos universais, as migrações internacionais e o crescimento da intolerância, o drama dos refugiados e deslocados internos nas guerras civis e o combate à pobreza e à fome, bem como o desafio de prover uma proteção maior às crianças e mulheres. Na análise dos atores políticos envolvidos nesse cenário internacional, o curso enfatizará o papel dos novos atores da sociedade civil mundial, como as organizações não-governamentais, os movimentos sociais e redes de movimentos, suas formas de atuação e os princípios que os norteiam.

Cronograma das Aulas:

1ª Semana: Apresentação do Curso, Bibliografia, formas de Avaliação

2ª Semana: A Globalização e os “novos temas em Relações Internacionais”: A globalização faz com as questões referentes à crise ecológica, aos direitos humanos e ao combate à pobreza se tornem temas internacionais. O enfraquecimento dos Estados-Nação e o surgimento de uma sociedade mundial. Retrocessos no século XXI?
Bibliografia:
Lindegren Alves, J.A., Relações Internacionais e Temas Sociais: A Década das Conferências, cap. 2, “Os “novos temas” e a cúpula precursora sobre a criança”, págs. 43 a 59.
______________, J.A., ____________. J.A., Os Direitos Humanos na Pós-Modernidade, cap. 3: Cidadania, Direitos Humanos e Globalização, pags.43 à 65.
Mignolo, Walter. Os esplendores e as misérias da “ciência”: colonialidade, geopolítica do conhecimento e pluri-versalidade epistêmica. In Sousa Santos, Boaventura de (org.). Conhecimento Prudente para uma vida decente, São Paulo, Cortez, 2006.

3ª Semana: A sociedade mundial e o enfrentamento da Crise Ecológica: As Conferências sobre Desenvolvimento Sustentável de 1972, 1992, 2002 e Rio+20 e os Tratados Multilaterais sobre Meio Ambiente; avanços e recuos
Bibliografia:
Lindgren Alves, J.A., Relações Internacionais e Temas Sociais: A Década das Conferências, cap.3, “A Rio-92 como conferência social”, pags.59 à 77.
Porto-Gonçalves, C.W., Sustentando a Insustentabilidade, (documento digital)

4ª Semana: Abordagens sociológicas da crise ambiental: Sociologia do Risco e Politização das Tecnologias
A modernidade como gênese da atual crise ecológica: as características do conhecimento, da sociedade e do Estado na era da sociedade de risco. Conhecimento, Tecnologia e Meio Ambiente nas negociações internacionais: ADPIC, CDB, Protocolo de Cartagena e Convenção de Estocolmo.
Bibliografia Básica:
Beck, Ulrich, Sociedade de Risco: rumo a outra modernidade, cap.1, “Sobre a lógica da distribuição de riqueza e da distribuição de riscos”, págs. 23 a 60.
Lisboa, Marijane V., Cultura e natureza: o que o sofware tem a ver com os transgênicos? em Pretto, Nelson de Luca e Silveira, Sérgio Amadeu (orgs.) “Além das Redes de Colaboração”: internet, diversidade cultural e tecnologias do poder”, EDUFBA, Salvador, 2008.

5ª Semana: Justiça Ambiental no marco das relações internacionais: O conceito de dívida ecológica, e efeitos da globalização sobre a crise ambiental
Bibliografia Básica:
Alier, Joan Martinez, O Ecologismo dos Pobres, capítulo: A dívida ecológica, pag. 287-333.
Porto-Gonçalves, Walter, A Globalização da Natureza e a Natureza da globalização”, Parte I, pág. 38 à 52 e Parte II, pág.59 à 76.

6ª Semana: Etnias, grupos minoritários, nacionalismos, conflitos urbanos e direitos humanos: as complicadas relações entre cidadania, direitos humanos e Estados Nação.
Bibliografia Básica:
Arendt, Hanna, Origens do Totalitarismo, Parte II, cap.5, “O declínio do Estado-nação e o fim dos direitos do homem” págs. 330 à 339.
Wacquant, Löic. Os condenados da cidade, Rio de Janeiro, Revan/IPPUR, 2001. Prólogo e Parte II. “Cinturão Vermelho e cinturão negro: América do Norte e França em comparação”.
Lindgren Alves, J.A., Os Direitos Humanos na Pós-Modernidade, cap. 10: “Direitos Humanos na Conjuntura Presente: Esboroamento sem Recuperação?”, págs.205 à 218, e Cap. 11:” Conclusão: O que sobrou dos Direitos Humanos”, págs.210 à 246.

7ª Semana: A invasão dos bárbaros do Sul: as grandes migrações na era do capitalismo, causas sociais das migrações do Sul para o Norte, os equívocos das políticas migratórias de contenção, o crescimento do racismo contra imigrantes e a emigração brasileira.

BibliografIa Básica:
Castles, Stephen. La era de la migración, Movimientos internacionales de población en el mundo moderno. Mexico, Universidad de Zacatecas, 2004.
Sayad, Abdelmalek, A Imigração ou os Paradoxos da Alteridade, Cap. 9, “A Ordem da Imigração na Ordem das Nações”, págs. 265 à 286.
Sassen, S., Contrageografias da Globalização: A feminização da sobrevivência, em TRABALHO DOMÉSTICO E DE CUIDADO.
Mármora, Lelia, Políticas de Migraciones en America Latina: Las Respuestas Gubernamentales y de la Sociedade civil em la Decada de los 90, em MIGRAÇÕES INTERNACIONAIS: CONTRIBUIÇÕES PARA POLÍTICAS, págs. 33 a 44.
Waqcquant, Löic. Las cárceles de la miseria, Madrid, Editorial Ensayo, 2000.

8ª Semana: Guerras civis e conflitos étnicos no pós-Guerra Fria: a intensificação dos conflitos militares na periferia do mundo desenvolvimento. Genocídios e “massacres administrativos”.
Bibliografia Básica:
Sémelin, Jacques, Purificar e Destruir; usos políticos dos massacres e dos genocídios, Capítulo III: Contexto Internacional, guerra e mídia, págs.157 a 231.
Munanga Kabengelê, África: Trinta Anos de Processo de Independência, “Dossiê África/Brasil, Revista da O, nr.18.
Lindgren Alves, J.A., Os Direitos Humanos na Pós-Modernidade, cap. 6, “A Conferência de Durbhan contra o Racismo e a Responsabilidade de Todos”, págs. 113 à 141.
Rufin, Jean Christophe, O Império e os Novos Bárbaros, Cap.5, O direito à guerra para todos”, págs. 97 à 105.

9ª Semana: Refugiados, Deslocados Internos, “Refugiados Ambientais”, Direitos Humanos, Direitos Humanitários e Ajuda Humanitária: o drama dos refugiados e deslocados internos, o conflito entre a soberania nacional e os direitos humanos universais, o direito de ingerência e a atuação dos órgãos internacionais e das entidades humanitárias. O caso dos refugiados ambientais.
Bibliografia Básica:
Jean, F., The Plight of the World’s Refugees em “World in Crisis”, MSF, págs.42 à 57.
Guest, Ian e Bouchet-Saulnier, F, International Law and Reality: The Protection Gap em World in Crisis, MSF, PÁGS.79 à 100.
Marcolini, Adriana, As Perspectivas para os Refugiados no Século XXI, em REFUGIADOS:REALIDADE E PERSPECTIVAS, págs.197 a 210.
Castles, S., Citizanship and migration. Globalization and the politics of belonging. London, Macmillan Press.

10ª Semana: A gênese da fome no Sul: integração no mercado mundial, acesso à terra e êxodo rural. Bibliografia Básica:
Ziegler, Jean. Destruição em massa. Geopolítica da fome. São Paulo, Cortez Editora, 2013.
Davis, M., Holocaustos Coloniais, “Notas sobre Definições” e Parte IV: “A Ecologia da Fome”, Capítulo 9, “As Origens do Terceiro Mundo”, págs. 287 à 321.
Sen, Armatya, Desenvolvimento com Liberdade, cap.7 “Fomes Coletivas e outras Crises”. Pág.188 a 220.
Shiva, Vandana, Monoculturas da Mente, págs.21 à 85

11ª Semana: A questão do crescimento populacional, fome, direitos reprodutivos e a situação das mulheres: o acesso aos alimentos, políticas de segurança alimentar e políticas de controle da natalidade.
Bibliografia Básica:
Sen, Amartya, Desenvolvimento como Liberdade, cap.9. “População, Alimento e Liberdade”.
Lindgren Alves, Relações Internacionais e Temas Sociais, Cap. 5 “A Conferência de Cairo sobre População e Desenvolvimento e o Paradigma de Huntington, pags.149 a 181.
Lindgren Alves, Relações Internacionais e Temas Sociais, Cap.7, “A Conferência de Beijing e os fundamentalismos”, págs.211 a 245.

12ª Semana: Repensando os rumos da Humanidade

Bibliografia Básica:
DUPAS, G., o Mito do Progresso em NOVOS ESTUDOS:CEBRAP, nº 77, março de 2007.

13ª Semana: Seminários

14ª Semana: Seminários

15ª Semana: Seminários

16ª Semana: Seminários

17ª Semana: Conclusão do Curso. Avaliação do Curso

Metodologia: o Curso constituirá de aulas expositivas e debates sobre textos indicados para leitura, bem como de seminários realizados por grupos de alunos.

Avaliação: A avaliação será composta pela nota coletiva e individual da apresentação oral do seminário e do trabalho escrito entregue ao fim do curso. Caso os alunos não obtenham avaliação suficiente para serem aprovados, poderão realizar prova final versando sobre o conjunto do conteúdo do curso.

Michael Lowy. 10 Teses sobre o fascismo hoje.

junho 17, 2014

RESUMO O resultado das eleições para o Parlamento Europeu, no fim de maio, registrou na prática o fortalecimento dos partidos de extrema direita no continente. Para sociólogo, discurso com que esquerda explica o crescimento do fascismo pela via da crise econômica reduz fenômeno e deixa de lado suas raízes históricas.

*

1. As eleições europeias confirmaram uma tendência observada já há alguns anos na maior parte dos países do continente: o crescimento espetacular da extrema direita. Esse é um fenômeno sem precedente desde os anos 1930. Em muitos países, essa corrente obtinha entre 10 e 20%. Hoje, em três países (França, Inglaterra e Dinamarca), ela já atinge entre 25 e 30% dos votos. Na verdade, sua influência é mais vasta do que seu eleitorado: ela contamina com suas ideias a direita “clássica” e até mesmo uma parte da esquerda social-liberal. O caso francês é o mais grave; o avanço da Frente Nacional ultrapassa todas as previsões, mesmo as mais pessimistas. Como escreveu o site Mediapart em um editorial recente: “São cinco para meia-noite”.

2. Essa extrema direita é muito diversa, podendo-se observar uma vasta gama que vai desde os partidos abertamente neonazistas -como o Aurora Dourada grego- até as forças burguesas perfeitamente integradas no jogo político institucional, como a suíça UDC (União Democrática de Centro). O que eles têm em comum é o nacionalismo excessivo, a xenofobia, o racismo, o ódio contra imigrantes –principalmente “extraeuropeus”– e contra ciganos (o mais velho povo do continente), a islamofobia e o anticomunismo. A isso pode-se acrescentar, em muitos casos, o antissemitismo, a homofobia, a misoginia, o autoritarismo, o desprezo pela democracia e a eurofobia. Quanto a outras questões –por exemplo, ser a favor ou contra o neoliberalismo ou a laicidade– a corrente se mostra mais dividida.

3. Seria um erro acreditar que o fascismo e o antifascismo são fenômenos do passado. É evidente que hoje não se encontram mais partidos de massa fascistas comparáveis ao NSDAP (Partido Nacional-Socialista dos Trabalhadores Alemães) dos anos 1930, mas já nessa época o fascismo não se resumia a um único modelo: o franquismo espanhol e o salazarismo português eram bem diferentes do modelo italiano ou do alemão.

Parte importante da extrema direita europeia hoje tem matriz diretamente fascista e/ou neonazista: é o caso do grego Aurora Dourada, do húngaro Jobbik, dos ucranianos Svoboda e Pravy Sektor etc.; mas isso vale também, sob outro aspecto, para a Frente Nacional, o FPÖ (Partido da Liberdade Austríaca), o belga Vlaams Belang (Interesse Flamengo) e outros, cujos quadros fundadores tiveram ligações estreitas com o fascismo histórico e com as forças de colaboração com o Terceiro Reich.

Em outros países -Holanda, Suíça, Inglaterra, Dinamarca- os partidos de extrema direita não têm origem fascista, mas partilham com os primeiros o racismo, a xenofobia e a islamofobia.

Um dos argumentos que demonstrariam que a extrema direita mudou e não teria mais muito a ver com o fascismo é sua aceitação da democracia parlamentar e da via eleitoral para chegar ao poder. Lembremos que um certo Adolf Hitler chegou à Chancelaria por uma votação legal do Reichstag (Parlamento alemão) e que o marechal Pétain foi eleito chefe de Estado pelo Parlamento francês. Se a Frente Nacional chegasse ao poder por meio de eleições –uma hipótese que infelizmente não se pode descartar– o que restaria da democracia na França?

4. A crise econômica que castiga a Europa desde 2008 favoreceu, portanto, de maneira predominante (com exceção do caso da Grécia), mais a extrema direita do que a esquerda radical. A proporção entre as duas forças está totalmente desequilibrada, contrariamente à situação europeia dos anos 1930, que via, em diversos países, um crescimento paralelo do fascismo e da esquerda antifascista.

A extrema direita atual, sem dúvida, se aproveitou da crise, mas isso não explica tudo: na Espanha e em Portugal, dois dos países mais atingidos pela crise, a extrema direita continua marginal. E na Grécia, ainda que o Aurora Dourada tenha crescido exponencialmente, segue retumbantemente derrotado pelo Syriza, coalizão da esquerda radical. Na Suíça e na Áustria, países poupados pela crise, a extrema direita racista ultrapassa com frequência os 20%. É preciso, então, evitar as explicações economicistas que a esquerda vem propondo.

5. Fatores históricos têm sem dúvida o seu papel: uma grande e antiga tradição antissemita em certos países; a persistência de correntes colaboracionistas desde a Segunda Guerra Mundial; a cultura colonial, que impregna as atitudes e os comportamentos muito depois da descolonização -não somente nos antigos impérios, mas em quase todos os países da Europa. Todos esses fatores estão presentes na França e contribuem para explicar o sucesso do lepenismo.

6. O conceito de “populismo”, empregado por alguns cientistas políticos, pela mídia e mesmo por uma parte da esquerda, não é de modo algum capaz de dar conta do fenômeno em questão, servindo apenas a semear a confusão. Se na América Latina, desde os anos 1930 até os 1960, o termo correspondia a algo relativamente preciso –o varguismo, o peronismo etc.–, seu uso na Europa a partir dos anos 1990 é cada vez mais vago e impreciso.

O populismo é definido como “uma posição política que está do lado do povo contra as elites”, o que é válido para quase qualquer movimento ou partido político. Esse pseudoconceito, aplicado aos partidos de extrema direita, leva, voluntariamente ou não, a legitimá-los, a torná-los mais aceitáveis, e até mesmo simpáticos –quem não é a favor do povo contra as elites?–, evitando cuidadosamente os termos que contrariam: racismo, xenofobia, fascismo, extrema direita. “Populismo” também é utilizado de maneira deliberadamente mistificadora por ideólogos neoliberais para amalgamar a extrema direita e a esquerda radical, caracterizadas como “populismo de direita” e “populismo de esquerda”, opondo-as aos políticos liberais, à Europa etc.

7. A esquerda, todas as tendências reunidas –com poucas exceções–, tem subestimado cruelmente o perigo. Ela não viu chegar a “vague brune”1 e, por isso, não achou necessário tomar a iniciativa de uma mobilização antifascista. Para algumas correntes da esquerda, a extrema direita é apenas um subproduto da crise e do desemprego, e é contra essas causas que é preciso lutar, e não contra o fenômeno fascista em si. Esses argumentos tipicamente economicistas desarmaram a esquerda diante da ofensiva ideológica racista, xenófoba e nacionalista da extrema direita.

8. Nenhum grupo social está imune à “peste brune”. As ideias da extrema direita, em particular o racismo, contaminaram um bom contingente, não só de pequenos-burgueses e desempregados como também da classe trabalhadora e da juventude. No caso francês, isso é particularmente chocante. Essas ideias não têm nenhuma ligação com a realidade da imigração: o índice de votação na Frente Nacional, por exemplo, é especialmente alto em algumas regiões rurais em que nunca se viu um só imigrante. E os imigrantes ciganos, que foram recentemente objeto de uma onda de histeria racista bastante impressionante –com a indulgente participação do então ministro “socialista” do Interior, Manuel Valls–, são menos de 20 mil em todo o território francês.

9. Outra análise “clássica” da esquerda sobre o fascismo é a que o explica como um instrumento do grande capital para esmagar a revolução e o movimento trabalhador. Bom, como hoje o movimento trabalhador está muito enfraquecido e o perigo revolucionário inexiste, o grande capital não tem interesse em sustentar movimentos de extrema direita, então a ameaça de uma ofensiva “brune” não existe. Trata-se, mais uma vez, de uma visão economicista, que não abarca a autonomia própria aos fenômenos políticos -os eleitores podem escolher um partido que não tem a simpatia da grande burguesia- e que parece ignorar que o grande capital pode se acomodar em todos os tipos de regimes políticos, sem muitas preocupações.

10. Não há receita mágica para combater a extrema direita. É preciso se inspirar, mantendo certa distância crítica, nas tradições antifascistas do passado; mas é preciso também saber inovar para responder às formas atuais do fenômeno. Há que saber combinar iniciativas locais com movimentos sociopolíticos e culturais individuais solidamente organizados e estruturados, em escala nacional e continental. É possível chegar a uma unidade pontual de todo o espectro “republicano”, mas um movimento antifascista organizado só será eficaz e confiável se impelido por forças externas ao consenso neoliberal dominante. Trata-se de uma luta que não pode se limitar às fronteiras de um país, mas deve se organizar em escala europeia. O combate ao racismo, e a solidariedade a suas vítimas, é um dos componentes essenciais dessa resistência.

Nota:
1. “Vague brune”, onda marrom, é como vem sendo chamada, na França, a expansão fascista. A expressão deriva de “peste brune”, praga marrom, nome dado pelos franceses ao nazismo durante a Segunda Guerra, em referência à cor do uniforme dos soldados do Reich.

MICHAEL LÖWY, 76, é sociólogo. O texto publicado nesta edição estará no próximo número da revista “Margem Esquerda” (Boitempo).

ÚRSULA PASSOS, 26, é jornalista da Folha.

Sobre o MTST II

junho 9, 2014


A estratégia de Boulos e a hesitação de Dilma
Antonio Martins, Outras Palavras, 06-06-2014.

Um golpe de sorte e alguma capacidade de enxergar cenários. Graças a estes fatores, Guilherme Boulos – coordenador nacional do Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto (MTST) – abriu (5/6) a série de entrevistas em vídeo que Outras Palavras fará, em parceria com o Estúdio Fluxo, sobre temas nacionais e internacionais relevantes [a entevista pode ser vista, na íntegra, aqui]. O MTST é a bola da vez, na grande onda de mobilizações sociais iniciada em junho do ano passado. Na quarta-feira (4/6), mobilizou 25 mil pessoas, pelo direito a moradia. Rodeou o “Itaquerão”, onde, em seis dias, começa a Copa do Mundo.

Articula-se em todo o país. Em São Paulo, ocupou enormes terrenos urbanos, antes entregues à especulação imobiliária. Neles vivem (acampados em tendas), organizam-se e se politizam cerca de 30 mil pessoas. O queBoulos expôs, na entrevista a Bruno Torturra (do Fluxo) e a mim, é essencial para compreender a potência atual do movimento. Também ajuda a compreender os limites que o governo Dilma impôs a si próprio – e a necessidade de rompê-los.

Três características centrais distinguem o MTST, na vasta galáxia de movimentos que se enxergam como herdeiros das jornadas de junho. A primeira é a ênfase no trabalho de base, consequência de uma avaliação particular sobre a conjuntura política do Brasil. Ao contrário de muitos, os sem-teto não julgam que estejamos às vesperas de derrubar a ordem capitalista. Reconhecem a importância dos protestos do último ano – mas também seus limites. Grandes transformações, adverte Boulos, só são possíveis com envolvimento ativo das maiorias. Não basta convencer pequenos grupos, os “60 ou 70 mil mais mobilizados”. A fase, portanto, não é de enfrentamentos abertos, mas de “acumular forças”.

Terminada a fase dos grandes protestos, em julho de 2013, as ruas esvaziaram-se. Alguns grupos tentaram compensar este vazio radicalizando artificialmente as manifestações – o que as desgastou junto a parcela crescente da população. Os sem-teto adotaram outra tática. Preferiram voltar-se para as periferias. Lá, prossegue o líder do movimento, deu-se algo que nem as classes médias, nem a mídia, enxergaram. O desconforto provocado pela especulação imobiliária converteu-se em desejo de agir. A vitória na redução da tarifa de ônibus “funcionou como gatilho: sinalizou que a luta social poderia alcançar conquistas”, diz Boulos.

“Não fomos nós que estimulamos as ocupações de terrenos. Era a população que nos procurava”, prossegue ele. Criado há quinze anos – em seu início, como uma espécie de “braço urbano” do MST –, o MTST havia acumulado experiência para atender ao chamado. Ao invés de se lançar a enfrentamentos egoicos com a polícia (e as vitrines de bancos…), articulou desejos coletivos. O resultado apareceu rapidamente.

No final de novembro começava, na Zona Sul de São Paulo, a Ocupação Nova Palestina. Reuniu 8 mil famílias e tem mais 2 mil na lista de espera. São “trabalhadores em busca de alternativa ao aluguel, que passou em poucos anos de R$ 300 para R$ 800, sem que o salário tenha subido de modo proporcional, explica o líder dos sem-teto. Têm, nas ocupações, uma escola. Organizam-se em Grupos de Trabalho, para cuidar da alimentação, segurança e limpeza. Realizam assembleias periódicas. Debatem e agem. Em 29 de abril, ocuparam a Câmara dos Vereadores, para exigir que o Plano Diretor de São Paulo ampliasse a possibilidade de criar Zonas Especiais de Interesse Social (ZEIS) para construção de moradias populares.

A segunda característica distintiva do MTST é sua postura diante do poder. Depois de junho, e a exemplo do que ocorre entre movimentos como o Occupy e os Indignados espanhois, tornaram-se frequentes, nas manifestações brasileiras, ataques genéricos contra o Estado. Seriam todos os governantes iguais? Estaríamos num momento em que é possível nos voltar contra eles em bloco?

O MTST tem uma visão diferente – e bastante sofisticada. Boulos vê o Brasil num impasse. Durante dez anos, diz ele, os governos Lula e Dilma ampliaram direitos sociais sem incomodar os poderosos: “o bolo crescia, era possível aumentar a fatia de todos”. Nos últimos anos, a receita desandou. Num cenário internacional mais difícil – inclusive com desaceleração da China, hoje principal importadora de produtos brasileiros –, a economia está estagnada. Seria hora “da redistribuição efetiva de renda” e de “mudanças estruturais”, como a Reforma Política e a Reforma Tributária.Dilma hesita, temerosa de romper os laços do governo com setores do grande capital – banqueiros, empreiteiras, indústria automobilística, por exemplo. A ponto de o líder dos sem-teto ter dito, na entrevista, que não considera de esquerda o atual governo.

Isso não o leva, porém, a igualar o PT aos partidos que representam as velhas elites. Coerente com sua estratégia de acumular forças, Boulos busca coroar a impressionante onda de mobilizações dos sem-teto com uma vitória. Ainda que seja parcial, sabe ele, esta conquista pode ter enorme efeito simbólico. Significará interromper a maré de especulação imobiliária, segregação social e alta opressiva dos preços, que marca as metrópoles brasileiras desde a virada do século.

E aqui surge o terceiro traço particular deste movimento que mantém acesa a chama das jornadas de junho. Ele não se limita a criticar a Copa do Mundo, nem a fazer reivindicações genéricas e intangíveis (“Se não tiver direitos, não vai ter Copa”). Formulou uma pauta concreta de exigências. Ela é, ao mesmo tempo, viável e transformadora. Por isso, coloca o governo Dilma não diante de uma crítica retórica (ainda que estridente…), mas em face de um dilema real.

São três os pontos que o MTST persegue, para que o governo sinalize que o legado da Copa não se limitará a um punhado de obras e milhares de desalojados. Primeiro, um controle público dos preços dos aluguéis urbanos. É algo que interessa tanto ao sem-teto quanto à classe média. “Já houve no Brasil – frisa Boulos – inúmeras leis de regulação das relações entre proprietários e inquilinos. A primeira delas veio no início do século passado, em resposta à greve geral de 1917, em São Paulo. A liberdade total para especular veio dos governos neoliberais e foi mantida, até o momento, por Lula e Dilma. Está na hora de revê-la, o que exige uma nova lei.

As duas reivindicações seguintes são o fim da atual onda de despejos (o MTST quer instalar, na secretaria de Direitos Humanos do governo federal, uma comissão que acompanhe as decisões judiciais contra moradores, dê visibilidade a seu caráter muitas vezes absurdo e permita abrir negociações) e uma mudança substancial no programa Minha Casa, Minha Vida. Aqui, entram aspectos que a população desconhece.

Em seu formato atual, explica Boulos, o programa é um prêmio para as empreiteiras e o mercado imobiliário, muito mais que para as populações sem casa. Foi concebido na esteira da crise financeira de 2008, que ameaçava destroçar o setor de construção no Brasil. Suas regras primitivas denunciam esta deformação.

A empresa que ergue um conjunto habitacional é remunerada, pelo governo federal, por apartamento entregue – não importando qualidade, tamanho ou localização. São R$ 76 mil por unidade, a partir de 39m². Não há estímulo algum para oferecer espaço mais amplo (as famílias são muitas vezes numerosas) ou prédios próximos à infra-estrutura do centro. Vigora a lei da selva. Quando mais barato o terreno (portanto, mais distante e sem benfeitorias), e mais rude a construção, maiores serão os lucros do empresário. Não por acaso, até os grupos gigantescos que empreitam obras públicas – como Camargo Corrêa e Oderbrecht – abriram um ramo no Minha Casa, Minha Vida.

O MTST quer um critério menos tosco. Por que não estabelecer faixas de remuneração aos construtores, segundo a localização do conjunto habitacional, tamanho e qualidade da obra?

Por que não quebrar o quase-monopólio das construtoras, abrindo espaço para que os próprios movimentos sociais construam as habitações? Um conjunto que os sem-teto erguem no momento, na Grande S.Paulo, terá apartamentos de 63m² e três dormitórios. Porém, pelas regras atuais, as construtoras privadas têm 66 vezes mais recursos federais, do Minha Casa, Minha Vida, que os movimentos por habitação.

Boulos reconhece: o governo federal não tem como resolver, até a Copa, a questão dos alugueis. Pode fazer sinalização. Por exemplo, anunciando uma Medida Provisória, ou Projeto de Lei. Mas em relação aos despejos, e às mudanças no Minha Casa, Minha Vida, há espaço. Que pesará mais, para Dilma? A possibilidade de abrir diálogo com um movimento social emergente, cujas reivindicações expressam parte do resgate da dívida social brasileira? Ou o compromisso com o círculo de interesses que gira em torno de empreiteiras, políticos e lobbies?

Na manhã desta sexta-feira (6/6), o MTST anunciou que suspendera a manifestação marcada para diante do Estádio do Morumbi (São Paulo), onde o Brasil enfrenta, esta tarde, a Sérvia, no último amistoso antes da Copa. É um voto de confiança no governo, com quem seguem as negociações. Mas não uma desistência. A Copa começa em menos de uma semana. Qual será a sinalização de Dilma? O projeto lulista considera a hipótese de um passo adiante? Ou será necessário superá-lo, a partir de longo trabalho de base, para vencer também o impasse em que o Brasil se meteu?

MTST, o novo protagonista
O Movimento dos Trabalhadores Sem Teto cresce diante da especulação imobiliária e comanda os protestos mais relevantes do País.
Piero Locatelli, CartaCapital, 09-06-2014.

Há cinco anos, Wilson Barbosa saiu de Oeiras, Piauí, para trabalhar em São Paulo. Na época, o então faxineiro pagava 350 reais para alugar a casa onde morava com a esposa e dois filhos no extremo da zona leste. Hoje, com 30 anos, trabalha como porteiro de um prédio e recebe um salário maior. Mesmo assim, não consegue mais pagar a locação de um imóvel. “Eu ganho 1.015 reais como porteiro, e 600 vão para o aluguel. Tenho de pagar uma pessoa para olhar um filho, aí são mais 200 reais. Além disso, tem a van para ir à escola. Assim fica difícil, mesmo com a ajuda da minha esposa, que trabalha em uma lanchonete.”

Espremido pelo aumento do custo de vida, Barbosa soube da ocupação de um terreno abandonado na zona leste da cidade pelo Movimento dos Trabalhadores Sem Teto (MTST). Lá, ergueu um barraco e agora tenta conseguir um lugar para morar. O piauiense é um dos milhares de cidadãos que tiveram contato com o movimento pela primeira vez no último ano. Nas ocupações, a reportagem de CartaCapital conversou com dezenas de desalojados em situações parecidas.

Com a adesão de desafortunados como Barbosa, o MTST fez as maiores manifestações na cidade desde junho do ano passado. Durante os rolezinhos, quando jovens eram impedidos de entrar em shoppings, eles protestaram diante dos centros de compra. Também interditaram ruas dezenas de vezes e realizaram marchas com mais de 20 mil militantes. E o Plano Diretor de São Paulo, a lei que regula como e para onde a cidade deve crescer, só caminha graças aos persistentes protestos do grupo em frente à Câmara de Vereadores. Além disso, milhares de famílias ocuparam cinco terrenos na periferia.

O movimento atribui o fôlego e a atenção sem precedentes a dois motivos: um diálogo constante com a população e o agravamento dos problemas urbanos. “Boa parte dos movimentos populares e organizações de esquerda deixou de fazer o trabalho pela base. E isso é o feijão com arroz, o que precisa ser feito para acumular força”, diz Guilherme Boulos, coordenador do movimento. “O crescimento econômico na década de 2000, na era ‘lulista’, trouxe um efeito colateral perverso: a especulação imobiliária.” Para Boulos, isso ocorreu pelo crescimento ter se baseado no crédito e em estímulos às empresas de construção civil, com o Minha Casa Minha Vida, e pesada, com o Programa de Aceleração do Crescimento. “Por não haver controle desse mercado, a consequência é o aumento da especulação, do valor dos aluguéis e a expulsão de moradores para lugares cada vez mais distantes.”

São Paulo é onde esse problema é mais agudo no País e, consequentemente, em que mais se concentram as ações do movimento. Dados da Fundação João Pinheiro, conveniada ao Ministério das Cidades, revelam que a cidade tem o maior déficit habitacional do País, de 700 mil unidades. A situação paulistana tem se tornado ainda mais crítica nos últimos anos. Segundo o Secovi-SP, sindicato patronal do setor imobiliário, o preço do aluguel em Itaquera, zona leste, subiu 140% nos últimos cinco anos. Naquela região, o movimento fez sua ação mais chamativa onde Barbosalevantou seu barraco, a ocupação Copa do Povo, localizada a 4 quilômetros do estádio-sede da abertura da Copa do Mundo.

O movimento critica os impactos gerados pela Copa, as remoções, os estímulos às construtoras e as consequências das obras. As ações do MTST não usam o slogan Não Vai Ter Copa, mas sim Copa Sem Povo, Tô na Rua de Novo. O Mundial fez crescer a especulação urbana e a segregação na cidade. Seria, portanto, um momento para lutar por direitos dos trabalhadores.

A ideia de batizar a ocupação com um nome relacionado ao evento foi bem-sucedida. Hoje são 5 mil famílias no lugar, em sua maioria recém-chegadas ao movimento. O local é organizado seguindo regras de um regimento interno votado pelos moradores. Os banheiros e as cozinhas são coletivos, o uso de drogas e bebidas em locais abertos é proibido e brigas ou qualquer tipo de preconceito podem levar à expulsão. O comércio não é autorizado, o que faz vendedores de cachorro-quente e bebidas se instalarem ao redor da ocupação.

Os barracos da ocupação não devem se transformar em moradias permanentes, como aconteceu em antigas ocupações da periferia paulistana, onde as edificações resultaram em bairros precários e desordenados. Para o movimento, a ocupação do terreno com lonas pretas é um meio para obter moradia de qualidade no futuro e outros serviços, e não um fim em si mesmo.

O movimento visto em Itaquera é fruto de um trabalho iniciado há 17 anos dentro do MST, o Movimento dos Trabalhadores Sem Terra. O movimento rural organizou uma ocupação urbana em Campinas e a batizou com o nome de um militante morto no massacre de Eldorado dos Carajás, Oziel Alves Pereira. No auge da mobilização, mais de 30 mil militantes moravam no local.

Zezito Alves, o Zito, teve contato com o movimento quando ocupou um terreno abandonado em Itapevi e buscou o auxílio dos acampados em Campinas. Hoje, com 42 anos, o ajudante de obras é um dos militantes mais antigos. Zitodiz que a breve ocupação de um terreno da Volkswagen em São Bernardo do Campo, em 2003, foi o momento mais importante do movimento. No mesmo ano em que Lula assumia a Presidência, o MTST crescia e ganhava uma organização com características próprias. “Independente de quem for o partido no poder, nós vamos pra cima. E a gente sabe que o MST e outros movimentos têm um vínculo forte com o PT, apesar de não serem partidários”, diz Zito. “Com o PT no poder, a habitação não avançou muito, mas foi mais fácil dialogar. Somos críticos do programa Minha Casa Minha Vida, porque ele não resolve nossos problemas. Foi importante lançar esse programa? Foi. Mas precisamos de muitos mais ganhos para a população carente.”

Nesse período, o MTST não participou de eleições ou apoiou candidatos abertamente. Seus militantes também não integram conselhos e órgãos onde movimentos petistas ligados à moradia atuam. Apesar disso, o MTST está aberto ao diálogo. Este ano, já se encontraram com a presidenta Dilma Rousseff, o governador Geraldo Alckmin e o prefeito Fernando Haddad. “Quando você tem milhares em um movimento com uma luta concreta por um direito social, você precisa dar uma resposta para essas demandas, e é inevitável que você tenha de negociar”, justifica Boulos. “A diferença é se você negocia ajoelhado ou se dialoga de pé. Se vai por dentro da institucionalidade, você dialoga dentro da lógica do favor. Se você dialoga por fora, marchando e fazendo luta, você dialoga de igual para igual.”

À frente das negociações com agentes públicos, Boulos tornou-se o nome mais conhecido do MTST. Filho de Marcos Boulos, professor da USP, e formado em Filosofia pela mesma universidade, entrou para o movimento em 2002 e foi viver com os sem-teto. Boulos, porém, não gosta de falar do lado franciscano da sua história de vida. “A imprensa brasileira tem uma irresistível tendência à fofoca. Com raras exceções, boa parte do que se publica nos principais jornais poderia caber nas páginas da Caras ou da Contigo! Dessa forma, escondem-se as pautas e as razões fundamentais de um processo como o que estamos fazendo. Nós não queremos corroborar com isso.”

As pautas variam entre as demandas locais e mudanças mais amplas na política urbana. Com o Plano Diretor, a ocupação Nova Palestina, na estrada do M’Boi Mirim, pode ser destinada à moradia graças à mudança em seu zoneamento. No caso da Copa do Povo, o MTST reivindica a desapropriação do milionário terreno, da Viver Incorporadora, por causa da milionária dívida desta com a prefeitura.

Nacionalmente, o grupo pede a ampliação das faixas de renda atendidas pelo programa Minha Casa Minha Vida, para famílias com renda igual ou inferior a seis salários mínimos. Também luta pela expansão da modalidade Entidades do programa habitacional. Nela, em vez de o dinheiro ir do governo à empreiteira, o dinheiro é destinado ao movimento social ou outra entidade, responsável por decidir como será a construção e estabelecer quem ganhará a moradia dentro das normas do programa.

Em Taboão da Serra, na Grande São Paulo, o MTST mantém um empreendimento do programa onde são construídos apartamentos com mais de 60 metros quadrados, muito acima dos 39,6 metros quadrados do padrão mínimo do programa federal. O movimento alega que esse modelo gera eficiência maior, pois diminuir o lucro das empresas permitiria a construção de moradias maiores e melhores.

Ao menos 380 famílias receberão as chaves de casa até o fim do ano em Taboão. Manter mobilizada a militância que consegue uma moradia é um dos desafios do MTST. Ao contrário dos assentamentos rurais, onde casa e trabalho se confundem, nada impede que um integrante deixe o movimento após conseguir uma casa. Para Boulos, a educação é um antídoto contra a desmobilização. “Naturalmente, boa parte vai querer só a sua reivindicação e depois vai parar. E é legítimo. Agora, o movimento tem uma proposta para além da moradia, e uma parte dos manifestantes se convence dela. Lenin dizia que uma greve vale mais do que cem livros, do ponto de vista da formação do operário. Uma ocupação vale mais que cem livros para um trabalhador que participa delas.”

Por ora, a perda de militantes não parece ser um problema no caldeirão das grandes cidades, os sem-teto elevam-se na fervura. Se há um movimento capaz de chamar a atenção durante a Copa, este é o MTST.

O lado B do Itaquerão
[conhecendo Sampa]
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Leonardo Mendes Júnior, Gazeta do Povo (Curitiba), 09-06-2014.

Palco de abertura da Copa, bilionária Arena Corinthians está do lado de uma vila com casas sem telhado e reboco. Promessas de revitalização na região, que concentra 3,6 milhões pessoas, não saíram do papel.

A Copa começou em Itaquera. Foi sábado, no britânico horário das 11h32. Pouco importa se a tabela previa 10h30. Como também era irrelevante que o campo mais parecia uma cabeça calva, com terra de um lado a outro e uma grama rebelde sobre as “orelhas”.

Ajax e Patriarca fizeram o jogo de abertura da 29ª Copa Arthur Alvim, tradicional torneio de pelada da Zona Leste de São Paulo. A bola rola no campo da Associação Atlética Arthur Alvim sempre aos sábados e domingos. Este ano, por pouco não houve rodada em uma quinta-feira. “Eu queria fazer jogo no dia da abertura da Copa, mas não deixaram”, diz Jorge Luiz Kuka, 56 anos, dono de uma empresa de turismo ao lado do campo onde Dodô e Zé Roberto deram os primeiros chutes. É ele quem organiza, monta tabela e faz o regulamento do torneio. “A Fifa aqui sou eu”, diz.

O motivo do desprezo irônico à Copa está a poucos metros e pode ser visto de qualquer ponto do campo. Erguido ao custo de R$ 1 bilhão no lugar da antiga pedreira que era o parque de diversões da Zona Leste até a década passada, a Arena Corinthians traz uma enorme e colorida saudação de boas-vindas aos visitantes, mas ainda não abraçou seus vizinhos. Os 3,6 milhões de habitantes da região mais populosa de São Paulo continuam esperando que saia do papel a prometida revitalização a partir do Mundial.

Foram entregues apenas cinco obras do projeto, ao custo de R$ 549 milhões. Outras 20, orçadas em R$ 130 milhões, ficaram para o fim do ano. A falta dessas melhorias pôde ser sentida entre quinta e sexta-feira, quando a greve dos metroviários fez o trajeto da Zona Leste ao centro demorar até quatro horas.

O deslocamento diário em massa é reflexo do perfil de bairro dormitório da Zona Leste. A região que concentra um quarto da população paulista é responsável por apenas 7% dos postos de trabalho da cidade. O incentivo fiscal fornecido pela prefeitura para elevar este índice só emplacou duas obras: a fábrica da Sony e o estádio do Corinthians.

“Vai trazer benefício para o entorno e desenvolvimento para região? Vai. Mas já era para trazer mais antes da Copa”, diz Moacir Vianna, 66 anos, empresário e morador da ZL desde que nasceu. “Gente morrendo do corredor do hospital, faltando habitação e gastando um bilhão em estádio?”, questiona o operador de máquinas aposentado Edson Dias, de 54 anos.

A lista de carências torna-se mais real com um passeio por Itaquera. O Hospital Santa Marcelina, a poucos metros do estádio, é referência, mas vive lotado por causa da falta de postos de saúde próximos. Uma das obras viárias está parada porque passa pelo meio de um terreno invadido.

Casas sem telhado e reboco nas paredes se empilham pelas estreitas ladeiras em curva de Cidade Carvalho, vila que faz parte de Itaquera. Das ruas ou de cima da laje é possível ver o estádio que poucos conhecerão na Copa. Mais fácil pegar metrô com Neymar do que encontrar alguém de Itaquera que tenha conseguido ingresso para um jogo. Assistir a uma partida, só quando forem desmontadas as arquibancadas temporárias e for possível ver o campo de longe. Durante o Mundial, o jeito será ligar a tevê, pintar a rua e sonhar com o legado que, até aqui, só ficou na promessa.

Foto: Albari Rosa – Gazeta do Povo

Entrevista com Guilherme Boulos, líder do MTST

junho 9, 2014

 

RI 12014. Questões para a prova.

maio 28, 2014

Sobre a prova:

A prova é dissertativa . Para responder, apresente a folha de resposta identificada pelo seu nome, data, RA e turma.

Escreva à caneta preta ou por meio digital enviando ao endereço: felixruizsanchez@gmail.com informando no assunto “prova RI e nome”

Leia atentamente e escolha uma das duas questões:

Questão 1.

“Puesto que América Latina es la región del mundo con mayor desigualdad en el rubro de ingresos, también son prioritarias en su agenda democrática —es decir, en su agenda de constitución de ciudadanía— las políticas productoras de integración social —las cuales, a su vez, no pueden perdurar en el tiempo sin una nueva fiscalidad—. La reflexión pública, el debate académico y la demanda ciudadana convergen en algunos principios sobre los cuales esas políticas deberían fundarse, como la universalidad de las políticas sociales y la formalización del mercado de trabajo, con todas las conse- cuencias que ello acarrea en términos de acceso a la seguridad social.” Do livro “Nuestra América”. Informe do PNUD, 2010.

Aponte os fatores que fazem da América Latina a região mais desigual do mundo relacionando esse fenômeno aos empecilhos decorrentes da formação histórica do continente e dos ciclos políticos que o dominaram nos últimos 50 anos.

Questão 2.

“Por que razão ocorre essa tendência para o crescimento da desigualdade? A partir dos seus dados (temperados com ótimas alusões literárias a Jane Austen e Balzac), ele deriva uma lei matemática para explicar o que acontece: o contínuo aumento da acumulação de riqueza por parte do famoso 1% (termo popularizado graças, claro, ao movimento Occupy) é devido ao simples facto de que a taxa de retorno sobre o capital (r) sempre excede a taxa de crescimento do rendimento (g). Isso, diz Piketty, é e sempre foi “a contradição central” do capital.

Mas esse tipo de regularidade estatística dificilmente alicerça uma explicação adequada, quanto mais uma lei. Então, que forças produzem e sustentam tal contradição? Piketty não diz. A lei é a lei e isso é tudo. Marx obviamente teria atribuído a existência de tal lei ao desequilíbrio de poder entre capital e trabalho. E essa explicação ainda é válida. A queda constante da participação do trabalho no rendimento nacional, desde os anos 1970, é decorrente do declínio do poder político e económico, à medida que o capital mobilizava tecnologia, desemprego, deslocalização de empresas e políticas anti-laborais (como as de Margaret Thatcher e Ronald Reagan) para destruir qualquer oposição.” (David Harvey. Debate sobre “Capital” de Thomas Piketty.)

Aponte os fatores que explicam o aumento da desigualdade na sociedade latinoamericana. Para isso, caracterize o balanço de forças sociais e políticas intervenientes. Ao seu juízo, sugira possíveis saídas para a situação descrita por Piketty e Harvey.

Entrega obrigatória e inadiável:  Quarta feira, 4/06/2014 às 19h40.